Agenda desde Europa
Ana Anabitarte
MADRID, España, enero 23 (EL UNIVERSAL).- Francia comienza esta semana la batalla para ganar las elecciones presidenciales de la próxima primavera, cuya primera vuelta se celebrará el 22 de abril, después de que el domingo se abriera oficialmente la campaña electoral.
El candidato socialista Francois Hollande, favorito para vencer al presidente Nicolas Sarkozy según las principales encuestas, presentará este jueves su programa con el que espera lograr el regreso de la izquierda al Palacio del Elíseo por primera vez desde 1995 después del fin del mandato de Francois Miterrand, quien estuvo 14 años en el gobierno. Para ello deberá convencer a los franceses de que es el hombre adecuado para dirigir un país donde el desempleo afecta a casi tres millones de personas, un millón más que en los últimos años, la deuda es de 1,8 billones de euros y existen muchas dudas sobre el sostenimiento del Estado de bienestar. A su favor tiene el que el actual presidente, Nicolas Sarkozy, acosado por la crisis económica, ganó la elección presidencial de 2007, pero su partido, la Unión por un Movimiento Popular (UMP), ha perdido todas las elecciones municipales (2008), regionales (2010), cantonales y senatoriales (2011) que se han sucedido desde entonces. Y en contra cuenta con su escasa experiencia política y la pérdida de prestigio del socialismo francés.
La tercera favorita es la ultraderechista Marine Le Pen, hija del líder Jean Marie Le Pen, cuya subida en los sondeos ha inquietado a ambos hasta el punto de que nadie descarta que su partido, el Frente Nacional, que defiende la xenofobia, el racismo y la salida de Francia del Euro, se pueda colar en la segunda vuelta como hizo en el año 2002 Jean Marie Le Pen en detrimento de los socialistas. Según los sondeos, el discurso antieuropeo y de rechazo a los extranjeros de la hija de Le Pen sigue ganando adeptos, principalmente entre las clases populares, con cerca del 20% de intención de voto.
Y mientras Francia es protagonista por los próximos comicios Italia lo es por el accidente del buque Costa Concordia ocurrido hace unos días. Esta semana van a seguir los interrogatorios al capitán del buque, Franceso Schettino, acusado de abandono de nave y homicidio culposo múltiple. Schettino deberá detallar las decisiones que tomó minutos antes de que el barco naufragara frente a la isla de Giglio, aclarar si en el buque viajaban pasajeros “clandestinos” como se especula y si se llevó o no una computadora portátil que podría contener datos relevantes para la investigación.
Diez días después del accidente todavía hay 20 personas desaparecidas y aunque la posibilidad de recuperarlas con vida parece imposible nadie se atreve a pronunciar la palabra “muertos”. Hasta el momento se han recuperado 12 cuerpos, el último el de una mujer francesa encontrado en la popa del barco el pasado sábado, y se espera que las labores de búsqueda continúen en los próximos días. También esta semana se decidirá cuando se van a vaciar los depósitos para evitar un vertido que podría provocar una catástrofe ambiental. El Concordia tiene en su interior 2 mil 380 toneladas de gasóleo y 50 de aceites. Los expertos de la compañía Smit Salvage han logrado cercar el crucero con un sistema de barreras absorbentes para evitar que se extienda el carburante en caso de vertido y están a la espera de una orden para comenzar la extracción del combustible. Pero antes la Fiscalía de Grosseto, que investiga el accidente, y la magistrada Valeria Montesarchio deberán dar la orden de suspender las labores de búsqueda.
También Italia esta semana va a ser protagonista porque allí se va a poner en marcha la segunda fase del plan de ajuste aprobado el viernes en consejo de ministros por el gobierno italiano. Un gran paquete de reformas estructurales que pretende eliminar los obstáculos que, según el primer ministro, Mario Monti, han frenado en las últimas décadas el desarrollo del país: “Una competencia insuficiente y unas infraestructuras inadecuadas”.
La reforma del prestigioso economista Monti incluye la liberalización de sectores como el transporte, la energía y el comercio, así como el recorte de los privilegios de profesionales como notarios, abogados o farmacéuticos. Las medidas, contenidas en un único decreto ley, serán completadas esta la semana con otra serie de disposiciones para simplificar la burocracia administrativa. A partir de ahora, los comercios podrán establecer libremente sus horarios y sus descuentos. Además, las tarifas profesionales serán abolidas: cada abogado o cada notario podrá pactar el precio con el cliente. El gobierno no solo pretende así abaratar la prestación de tales servicios, sino además permitir el acceso a profesiones, hasta ahora muy cerradas, a jóvenes licenciados. El gobierno también ha dispuesto un aumento del número de farmacias o la liberalización de la distribución de energía en búsqueda de una mayor competitividad. Algunos de los afectados, y en especial los taxistas, ya han llevado a cabo manifestaciones y huelgas salvajes y esta semana se espera que las reanuden.







