Lizta Roja
No quisiera estar en sus zapatos; durante los últimos años, la función de custodio se ha convertido en una de las más peligrosas; incluso más que la de los elementos de cualquier corporación policial; por un lado, quienes trabajan como custodios saben que deben evitar contra todo, que algún reo se fugue, así que para evitar que alguien intente sobornarlos, prefieren pasar desapercibidos; a unos les ofrecen dinero a cambio de que les permitan meter armas o droga al penal; otros, los amenazan por servir a los del grupo contrario, y a los más complicados, los matan; lo cierto es que los internos no tienen ningún respeto hacia los custodios; el año pasado esta reportera entró a uno de los operativos que se llevaron a cabo, justo cuando las cosas estaban tan calientes en el Centro Penitenciario No. 1, fue entonces cuando nos dimos cuenta de que los reos no respetan a los custodios, que ciertamente hay reos castigados, hay otros ignorados, pero en grupos, los custodios no son respetados, por el contrario; cada vez que grupos de delincuencia organizados quieren ejecutar a sus enemigos dentro de los penales, forman sus bolitas de reos, y encierran a los que van a ser sus víctimas, corren a los custodios y hasta los arrinconan, y de esta forma los maniatan para que puedan defender a los reos que finalmente son asesinados; cuando matan a un custodio, los compañeros dicen que fue porque se puso a mano con alguno de los grupos antagónicos del penal, pero otros aseguran que lo matan porque no quiso colaborar con grupos de delincuencia organizada y hasta porque les daba malos tratos a los de un grupo, esto significa que sea como sea la situación de los custodios, deben pertenecer a algún grupo organizado para tener quien lo proteja, pues si no se mete con ninguno, también termina muerto o levantado al salir de su trabajo; lo cierto es que hagan lo que hagan los custodios, no tienen la vida o la libertad segura; por ejemplo con la fuga de reos de Apodaca, Nuevo León, se estableció que varios custodios permitieron la salida de 30 reos y uno se pregunta; ¿ quién no los iba a dejar salir, si fueron capaces de matar a 44 internos antes de escapar; es mentira que hayan reñido, a ningún reo le importa formar una riña para escapar, claro que no, todo estaba planeado, no es casualidad que se hayan escapado 30 reos, o que los custodios los hayan dejado salir, pero con esa cara de asesinos que tienen los que escaparon, creen que alguno de los custodios se iba a poner difícil y les iba a impedir la fuga?; pues claro que no, porque saben que iba de por medio su vida, aquí en Durango ha ocurrido lo mismo, cuando los reos matan a algún interno, no necesitan permiso de los custodios, ellos hacen las cosas, encierran a los custodios y se acabo, así pues, desgraciadamente la función que desempeñan los custodios, se está haciendo cada día más complicada, muy frecuentemente exponen su vida, aún cuando no tienen ni siquiera la fuerza o poder para enfrentar a tantos reos; no justificamos la participación de los custodios de Apodaca, pero si la entendemos, creo que estando en sus zapatos, cualquiera hubiese permitido la fuga de los 30 reos, ojala y este ejemplo no se extienda hacia otras ciudades o cárceles, pero la verdad es que no quisiéramos estar en los zapatos de los custodios cuando ocurre una situación así.







