La estación

Abr 9, 2018 / 8:44 am

GERARDO GALARZA

Las ruedas del carro

 

Treinta años después de que el “carro completo” desapareció del Congreso de la Unión, el deleznable concepto político mexicano ha reaparecido al inicio formal de las campañas electorales federal y locales que el próximo domingo 1 de julio recogerán los potenciales votos de cerca de 88 millones de ciudadanos mexicanos.

La mayoría de los ciudadanos menores de 40 años ignoran, en los hechos, el concepto de “carro completo”. Hay otros que se utilizaban como sinónimos: “de todas, todas”, “la aplanadora”… La “traducción” es sencilla: descripción de la victoria total del PRI en todas las elecciones habidas y por haber, por mayoría; la oposición tenía que conformarse con los diputados de partido, primero, y los diputados proporcionales, después.

La resurrección de tal pretensión, hace 40 años, considerada, absolutamente antidemocrática, ha sido provocada tanto por los nuevos priistas del PRI y por los viejos priistas que se enfrentan a sus descendientes desde la oposición. “Carro completo” han pedido varios dirigentes del PRI en los estados; “carro completo” han pedido Andrés Manuel López Obrador en el país, y Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México.

Los viejos opositores al partido oficial, esencialmente panistas y comunistas, que eran los únicos reales, deben revolverse en sus tumbas al saber que los que hoy dicen creer y luchar por la democracia añoran prácticas para ellos absolutamente antidemocráticas.

El surgimiento y la imposición del “carro completo” responde a la necesidad del poder absolutista del sistema presidencialista mexicano. Fue el sustento del poder absoluto que tuvieron los Presidentes de la República, postulados por el PRI, hasta 1988, cuando por primera vez el Presidente y su partido se vieron en la necesidad de negociar con sus opositores al menos para reformar la Constitución.

Fue un círculo perfecto del presidencialismo mexicano. El Presidente de la República, a través de su partido, del que era su jefe máximo, líder nato, repartía las candidaturas para presidentes municipales, diputados locales y federales, gobernadores de los estados y, sobre todo, tenía la facultad de designar a su sucesor. Todos los candidatos designados por el Presidente de la República ganaban por el simple poder del propio Presidente; ganan como fuera, por las buenas y por las malas, por eso los que añoran esos tiempos saben y se quejan tanto, de antemano, de fraude electoral.

Así, no había iniciativa, programa, inversión, negocio, idea u ocurrencia presidenciales que fuese rechazada por nadie. La voz, la letra, casi hasta el pensamiento del Presidente eran ley de antemano.

Eso lo saben muy bien los nostálgicos del poder: sin mayoría absoluta, aplastante, en el Congreso de la Unión (algo ha cambiado y es prácticamente imposible en las gubernaturas y en las presidencias municipales) cualquier Presidente mexicano tendrá problemas para gobernar mientras se mantenga el sistema político presidencialista, que no está hecho para negociar reformas legales y políticas públicas con la oposición.

Un sólo ejemplo, con una pregunta: ¿cómo se cumpliría la promesa de derogar la Reforma Energética (ponga aquí cualquier otra) que requiere de cambios constitucionales sin tener la mayoría necesaria en las cámaras de Diputados y Senadores para reformar la Constitución? Más: se requiere que esa eventual reforma sea aprobada por lo menos por 17 Congresos estatales para entrar en vigor. Habría que dialogar, debatir, negociar, concertar con las oposiciones, algo que no es costumbre en México y muchos menos de los políticos mexicanos o ¿se pretende gobernar a punta de decretos, acuerdos, bandos presidenciales en contra del sistema democrático de la división de poderes?

Y pese a las pretensiones ya hechas públicas, es una fortuna para los mexicanos que “el carro completo” esté muy lejos de los resultados de las próximas elecciones. Gane quien gane (el escribidor nunca ha creído en la fatalidad electoral) la Presidencia de la República, es muy probable que el Congreso de la Unión esté integrado por tres bloques políticos (correspondientes a los que postulan candidatos presidenciales) más o menos similares.

En otras palabras, el nuevo “carro” tendrá que completarse mediante la negociación parlamentaria (algo que consiguieron aquéllos que lucharon contra el absolutismo) para que sus cuatro llantas rueden en la misma dirección, y la voluntad política de que así sea depende tanto de quienes ganen y pierdan la Presidencia de la República. Lo otro será el regreso al pasado… y hay quienes lo pretenden.

OTRAS NOTICIAS

Índice Político

Abr 6, 2017 / 17:13 pm
Francisco Rodríguez Mentiras de Pemex para regalar el petróleo a ENI   El Ente N...[+]

Acta Pública

Mar 30, 2017 / 17:29 pm
Claudia Rodríguez  ¿Crisis imaginaria No es difícil advertir, que el discurso insisten...[+]

Bitácora del director – Colegio Rébsamen: aplacar la crítica…

Feb 17, 2018 / 13:37 pm
Pascal Beltrán del Río El próximo lunes se cumplirán cinco meses del sismo del 19 de septiem...[+]

De norte a sur

Ago 11, 2018 / 9:02 am
GUILLERMO CORREA BÁRCENAS AMLO Y LA DEUDA HISTÓRICA CON LOS PUEBLOS INDÍGENAS Millones de...[+]

Frentes políticos

Jul 29, 2018 / 10:30 am
En lo correcto La presencia de Jesús Seade en las negociaciones del TLCAN no pasó inadvertid...[+]

Frentes Políticos

Dic 21, 2017 / 10:47 am
Interesante propuesta Pedir que los candidatos a la Presidencia de México se practiquen exám...[+]

Polvaderas de La Laguna – Se despeja de manera…

Jul 25, 2018 / 9:08 am
Por Pascual Alvarado Maldonado Se despeja de manera inmediata carretera libre Durango – Maz...[+]

Retrovisor

Dic 3, 2017 / 11:50 am
Ivonne Melgar AMLO vs Meade, ¿Frente vs PRI La postulación de José Antonio Meade Kuribreñ...[+]