CARTA A PAPILLO 

Christian Ramirez
Christian Ramirez 16/08/2023
Updated 2023/08/17 at 11:10 AM

Desde antes de que naciera empezaste esta tradición de escribirme cartas para contarme qué sucedía en el mundo y años después empezamos una correspondencia donde en mis logros me seguiste escribiendo y yo contestándote en los tuyos. Hoy te escribo para contarte lo que ha pasado en los últimos días.  

El lunes 14 de agosto, te fuiste. Con todos los ánimos como siempre, agradeciendo a los que te estaban ayudando en esta lucha y con mucha paz. 

Un mensaje de “Buenos días Papillo, ¿cómo amaneciste?” Que se quedó sin contestar, pero que sé que la respuesta sería y siempre va a ser “muy bien mija” porque siempre estabas bien, aunque no lo estuvieras. Hasta el último momento una sonrisa siempre presente para no preocuparnos. Una lucha constante de que nosotros no nos preocupáramos por ti. Un agradecimiento por estar a tu lado.  

Ese día en la noche, llegamos Bárbara, Roberto, Mateo, Roberta, Carlota, Patricio y yo; mi mamá, mi abuela, Enrique, René y Hernán, ya nos esperaban. Desde que aterrizó el avión no podía creer que estaba llegando a Durango para tu funeral. Que en lugar de un “¡mija, que sorpresa! Ya lo veía venir”, hubo un silencio en nuestra llegada. Que las sonrisas se convirtieron en lágrimas. Que los abrazos eran para darnos en el pésame en lugar de un saludo.  

Y en un abrir y cerrar de ojos, llegó la madrugada del día 15 de agosto, donde después de ver muchas caras conocidas, nos despedimos del día que nunca quería que llegará.  

Ese mismo día estuvimos recibiendo a muchas personas que fueron a despedirte. Papillo, todos estuvimos para despedirte, desde tus hermanos, compañeros de clases, colegas reporteros, amigos, familiares, deportistas que apoyaste, tu familia actual y pasada de Contexto; entre risas, abrazos y lágrimas nos acordamos de todos esos momentos que se habían convertido en recuerdos, pero que no había mejor momento para recordarlos que ayer.  

Cómo dijo mi tía Lilia, “que Ticho te jale las orejas allá arriba, porque siendo de los chiquitos te nos adelantaste”. Ver a cada uno de tus hermanos, mi tíos y tías Rubén, Ramiro, Luly, Lilia, Sonia y de lejos Chiquis, me recuerda que tengo un pedacito de ti en cada uno de ellos, así como mi tío Alfredo los cuidaba, sé que tú a lo lejos los vas a proteger y molestar al mismo tiempo. Te vamos a recordar todos, con una cucharada de menudo bien preparado. 

Nos despedimos físicamente de ti, pero con un corazón contento y lleno de agradecimiento por todo lo que hiciste por cada uno de nosotros. Cómo decía Bárbara, “hasta parecía que nos sonreías al despedirnos”. Y así es como siempre te vamos a recordar, con esa sonrisa eterna con la que tomabas las fotos, le gritabas a la gente mientras echabas porras, como cada entrevista o programa de radio qué hiciste, por cada nota y cada Charla que realizaste.  

Te convertiste en un compañero más para todos los ciclistas y corredores duranguenses que van a extrañar tus fotos y porras. Fuiste un colega y jefe ejemplar que enseñaste, apoyaste y te convertiste en maestro y amigo de cada una de las personas que tuvieron el privilegio de estar contigo. Sé que dejas un gran legado como profesionista porque cada palabra que escribiste, cada pregunta y todo el conocimiento que nos compartiste fue gracias a cada puesto por el que pasaste y por la empresa de más de 30 años que orgullosamente construiste al cumplir tu sueño más grande.  

Sé que siempre estuviste agradecido por muchas cosas y por eso me tomo el tiempo de agradecer a cada una de las personas, los doctores y enfermeras que estuvieron al pendiente estas últimas semanas de ti.  

A mis tíos, sus sobrinos, que estuvieron pendiente de sus hermanos, hermanas, esposa y cuñadas, que lo querían como un segundo padre y lo admiraban. Gracias por estar al pendiente, por mandarle mensajes, por quererlo y extrañarlo, como nosotros. Sé que va a seguir echándole porras a todos sus sobrino-nietos. 

A las amigas y amigos de mi mamá y mi tía que se convirtieron también en sus segundos hijos, gracias eternas porque sabemos que siempre van a estar y que lo querían y admiraban como papá, abuelo, profesionista y sobre todo como persona. Los queremos mucho y estamos muy agradecidos con todos ustedes. 

Al Centro de Cancerología del Estado de Durango y a todo su personal que gracias a su labor pudimos tratarte. Al Dr. Velázquez que estuvo al pendiente de ti estas últimas semanas, así como los doctores y enfermeras que estuvieron. Al Dr. Luna que más que tu cardiólogo fue tu amigo y con el que estamos eternamente agradecidos toda la vida. Con Francia y mi tía Sonia que gracias a la profesión de ambas estuvieron apoyando estas semanas. 

Gracias a todos los familiares y amigos que estuvieron contigo y con nosotros en estos momentos. Estamos todos muy agradecidos; nunca habrá palabras suficientes. Solamente muchas gracias a todos, los queremos.  

Y gracias a ti, gracias por ser mi Papillo, mi ejemplo, mi primer amor, mi figura paterna, mi porrista y la persona que hizo todo y más por hacerme la mujer que soy. Gracias por fingir que te gustaba Indiana Jones con tal de ir al cine conmigo o por ver películas y series que probablemente no te gustaban con tal de estar juntos. Gracias por cada kilómetro de carretera que recorrimos juntos con tal de viajar y conocer lugares únicos. Gracias por tu ejemplo y hacerme querer hacerte orgulloso con cada logro que tuve. Gracias por la mejor abuela, gracias por la mejor tía y gracias por la mejor mamá que me pudo haber tocado.  

Te voy a extrañar hoy y toda la vida. Esa luz que iluminaba tus ojos o esa sonrisa. Voy a extrañar ese abrazo cuando llegaba o ese mensaje de preocupación para ver dónde estoy. Hoy sé que siempre me vas a cuidar, en cada paso que dé. Y ten por seguro que cada logro sigue siendo nuestro, porque sin ti, no estaría ni sería la persona que soy.  

Te prometo que vamos a estar bien. Probablemente no hoy, ni mañana, pero poco a poco vamos a salir adelante porque era lo que tú querías, porque fue lo que nos enseñaste, a disfrutar, a vivir, a sonreír y a tomar mil y una fotos para siempre tener recuerdos de todo.  

Vamos a cuidar a mi abuela mucho, no la vamos a dejar, pero tampoco voy a dejar a mi mamá ni a Bárbara porque son tu legado más grande. Sin ellas no estaríamos aquí, ni Enrique, Mateo, Roberta, Hernán, Carlota o yo. Y si de alguien estabas orgulloso era de ellas, sus logros y el regalo más grande y tu fuerza, tus nietos. 

Papillo, esta no es mi carta de despedida, porque te voy a seguir escribiendo siempre para contarte todo lo que siga pasando en nuestras vidas, el mundo, la política, las series y películas que nos faltaron por ver. No es un adiós, es un hasta luego porque sé que nos vamos a volver a abrazar.  

De parte de todos tus nietos, tus hijas Karmina y Bárbara y tu esposa, Chelito.  

Te amamos y gracias por ser nuestro Papillo. Eterno.  

Regina 

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