La Continuación de la Ruta Durango-Mazatlán desde El Poblado El Soldado hasta Las Adjuntas
Por Angel Castillo
Durango, Dgo
La aventura en dos ruedas continúa para los valientes ciclistas que se embarcaron en la edición 17 de la Ruta Durango-Mazatlán organizada por el grupo Correcaminos Bike. Desde el poblado El Soldado, la caravana ciclista ha continuado su travesía, enfrentándose a los desafíos de la sierra duranguense y disfrutando de la generosidad del clima. En este tramo del recorrido, los participantes han experimentado una combinación de esfuerzo físico y la belleza natural de México.
PEDALEAR Y RECARGAR ENERGÍAS
Después de partir desde El Soldado, los ciclistas continuaron su travesía ascendiendo por la pintoresca sierra duranguense. El primer alto en el camino fue en el encantador pueblo de Coyotes, donde se encontraba la marca de los 50 kilómetros recorridos. Aquí, los ciclistas recibieron un merecido desayuno, reponiendo energías para la ruta que aún estaba por delante. El aroma de la comida casera y la hospitalidad local brindaron un respiro bienvenido.
UN ALIADO PARA LOS CICLISTAS
Afortunadamente, el clima se mostró favorable en esta etapa del recorrido. La lluvia no hizo acto de presencia, y las temperaturas se mantuvieron en un rango cómodo para el ciclismo de larga distancia. Esta benevolencia meteorológica permitió a los ciclistas mantener un ritmo constante y disfrutar plenamente del entorno natural que los rodeaba.
CONTINUANDO SIN INCIDENTES
Con las piernas revitalizadas y la promesa de más paisajes asombrosos, los ciclistas continuaron su camino a través de la sierra. Los caminos sinuosos los llevaron por bosques exuberantes y áreas rurales, proporcionando una experiencia de ciclismo verdaderamente inolvidable. A medida que avanzaban, la camaradería entre los participantes seguía siendo un componente fundamental de esta aventura.
EL KILÓMETRO 100
Después del mediodía, cuando el sol alcanzaba su punto más alto, los ciclistas llegaron a un hito significativo en su viaje: El Salto, Pueblo Nuevo, cerca del kilómetro 100 del recorrido total. Este pueblo encantador ofreció una pausa para los ciclistas, quienes aprovecharon la oportunidad para estirar sus piernas, hidratarse y disfrutar de la hospitalidad local. El Salto se destacó por su belleza escénica, con vistas panorámicas de las montañas circundantes y la promesa de más aventuras en el horizonte.



