Por:: Angel Castillo
Mazatlán, Sin.
La edición 17 de la Ruta Durango-Mazatlán, organizada por el grupo Correcaminos Bike, llegó a su emocionante clímax este sábado por la tarde. Este evento ha sido una verdadera odisea ciclista, con 150 kilómetros de recorrido a través de la majestuosa sierra duranguense, una camaradería inquebrantable y la promesa de un destino final en Mazatlán.
EL TRAMO FINAL: DE LA CIUDAD A MAZATLÁN
Después de cruzar la línea de llegada en el poblado La Ciudad, los ciclistas se prepararon para la etapa final de su viaje. El camino los llevaría desde el Poblado Ciudad hasta el hermoso destino costero de Mazatlán, un trayecto que representa el culmen de su esfuerzo y dedicación.
LA LLEGADA TRIUNFAL
La tarde del sábado fue testigo de una llegada triunfal. A las 16:00 horas (hora local), los ciclistas comenzaron a llegar a Mazatlán, marcando el final de su travesía. La plaza principal de Mazatlán se llenó de aplausos y vítores mientras los ciclistas cruzaban la línea de meta. El cansancio de días de pedaleo intenso se disipó ante la euforia y el orgullo de haber alcanzado este objetivo impresionante.
CELEBRACIÓN Y CAMARADERÍA
Tras llegar a Mazatlán, los ciclistas se reunieron para celebrar su logro. La atmósfera estaba cargada de emoción y camaradería. Las historias de la ruta se compartieron con risas y sonrisas y se brindó homenaje a la resistencia y el espíritu deportivo de todos los participantes. La comida y bebida locales añadieron un toque de sabor a la celebración y la música festiva llenó el aire.
EL DESTINO CUMPLIDO
Llegar a Mazatlán no solo marcó el final de un ardua travesía, sino también el cumplimiento de un sueño. Los ciclistas habían cruzado la sierra duranguense, enfrentando terrenos desafiantes y condiciones climáticas variables. Habían compartido momentos de agotamiento y victoria, forjando amistades y recuerdos que durarán toda la vida. Llegar a la costa del Pacífico representó la culminación de su esfuerzo y la realización de una hazaña impresionante.
UN FUTURO DE AVENTURAS
Mientras el sol se ponía sobre Mazatlán, los ciclistas contemplaban el futuro con una sensación de logro y anticipación. La Ruta Durango-Mazatlán ha llegado a su fin, pero las puertas están abiertas para más aventuras en el mundo del ciclismo. Las lecciones aprendidas en la carretera, la fortaleza demostrada y el espíritu de superación que caracterizaron esta travesía continuarán inspirando a los participantes en sus futuros desafíos.
GRACIAS HASTA EL CIELO
La llegada del grupo Correcaminos Bike a Mazatlán marcó el emocionante final de la Ruta Durango-Mazatlán edición 17. Con determinación, camaradería y una pasión compartida por el ciclismo, estos valientes ciclistas lograron una hazaña impresionante. Celebraron su triunfo bajo el sol de Mazatlán, compartiendo risas y recuerdos mientras se preparaban para nuevas aventuras en el mundo del ciclismo. Ya el domingo después de recuperarse, Iliana Favela, líder de este grupo recordó el legado del licenciado Miguel Angel Vargas (+), quien en 15 ediciones estuvo kilómetro a kilómetro con este grupo, agradeció la cobertura a Contexto De Durango y recordó con cariño y mucho respeto al Lic.



