Por: Geraldo Rosales
Durango, Dgo.
Fue el 3 de julio de 1955 cuando por primera vez las mujeres mexicanas ejercieron su derecho al voto, el cual fue reconocido dos años antes, en 1953, gracias a la organización y participación activa de las mujeres.
El 17 de octubre de 1953, el entonces Presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó las reformas constitucionales que otorgaron el voto a las mujeres a nivel federal. El nuevo texto del Artículo 34 Constitucional estableció: “Son ciudadanos de la República los varones y las mujeres que, teniendo la calidad de mexicanos, reúnan, además, los siguientes requisitos: haber cumplido 18 años, siendo casados, o 21 si no lo son, y tener un modo honesto de vivir”.
A pesar de este avance, pasaron varios años antes de que el sufragio femenino se reflejara plenamente en la elección de mujeres candidatas para cargos federales. Las primeras mujeres electas fueron Aurora Jiménez, primera diputada federal por Baja California; María Lavalle Urbina, por Campeche; y Alicia Arellano Tapia por Sonora, quienes fueron las primeras senadoras electas el 4 de julio de 1964. Griselda Álvarez se convirtió en la primera gobernadora de Colima en 1979.
En las elecciones del 3 de julio de 1955, las mujeres en todo el país acudieron a las urnas por primera vez para votar en una elección federal para las diputaciones de la XLIII Legislatura. Según Graciela Fabián Mestas, investigadora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM), ese año estaban empadronados 5 millones 42 mil 939 varones y 3 millones 28 mil 81 mujeres.
México fue uno de los últimos seis países en legislar el voto femenino, presionado en gran parte por la comunidad internacional y la ONU, que en 1952 estableció que ningún país podía considerarse democrático si no permitía a más de la mitad de su población ser ciudadanos plenos.
En esta fecha, es importante recordar a las mujeres que con su trabajo y dedicación cambiaron paradigmas, permitiendo que hoy exista una Cámara de Diputados donde las voces femeninas son fundamentales en la democracia mexicana.




