Por Martha Casas
Las fuentes de la plaza de Armas, teñidas de rojo sangre que recuerda la sangre que corrió cuando mataron a las duranguenses; el piso tapizado con los nombres de cada una de ellas, las duranguenses que murieron víctimas de feminicidio.
Así amaneció la Plaza de Armas dando inicio al movimiento 8M; los vidrios del kiosko, el piso ensangrentados y leyendas de todas las que faltan, porque fueron asesinadas.
El movimiento culminará con la marcha, una antimonumental, tendederos y micrófono abierto para denunciar la violencia.











