Por Ángel Castillo
Durango dgo
El sol de Tijuana brilla sobre Fernando Pérez Mayoral, jardinero de mirada firme y palabras cargadas de convicción. Una de las cinco incorporaciones estelares de Caliente de Durango, el hombre que en 2022 conectó 24 jonrones con Mariachis de Guadalajara, no duda en prender la mecha de la esperanza: “Este 2025, Durango verá playoff en el Francisco Villa”. Su voz, tranquila pero segura, resuena como un bate golpeando una pelota al centro del campo.
Oriundo de Ensenada, Baja California, Pérez Mayoral sabe lo que es convertir sudor en números: 84 carreras producidas, .289 de promedio y una temporada que lo consolidó como figura. Sin embargo, en Durango no busca récords personales. “Primero, mantenerme saludable”, recalca, mientras ajusta su guante. “Hacer lo mío: las cosas pequeñas, ayudar al equipo. La gerencia trae talento, el ambiente es bueno… y las oportunidades están ahí”.
Esa gerencia, liderada por Gabriel Lozano y Jorge Márquez, ya mueve fichas clave. Tres juegos de pretemporada contra Leones de Yucatán —22, 23 y 25 de marzo en la Academia de Beisbol del Pacífico— servirán para afinar detalles. Los partidos, transmitidos por los canales oficiales, no son solo pruebas: son el prólogo de una temporada que Durango anhela escribir con tinta de triunfos.
Pero el verdadero espectáculo comenzará el 18 de abril, cuando el gobernador Esteban Villegas, con uniforme impecable y determinación de lanzador abridor, lance la primera bola en el Francisco Villa. “Ahí estaremos, dando el pitazo de la buena suerte”, promete, tras supervisar las mejoras en el Estadio del Triángulo. Su mensaje es claro: Durango no solo juega; invierte en sueños.
El alcalde Antonio Ochoa lo resume con pasión: “Caliente representa a todos los que aman el rey de los deportes aquí. Es el proyecto que grita que Durango también sabe de hits, de carreras robadas y de jonrones que estremecen montañas”.
Mientras Pérez Mayoral ajusta su stance mental, recordando aquel 2022 donde conectó 92 hits en 318 turnos, la afición ya calienta las palmas. Las gradas del Francisco Villa prometen vibrar con cada swing, cada atrapada imposible, cada jugada que acerque a Durango a su ansiado playoff.
El jardinero, entre sonrisas, lo dice sin vueltas: “Que la gente espere… y se prepare”. Porque en 2025, Durango no solo juega al beisbol. Lo vive. Y cuando un estado entero se pone de pie detrás de un equipo, hasta las pelotas más altas encuentran su camino sobre la valla.





