José Ángel Solís tuvo que prepararse de muchas maneras, sobre todo espiritual, emocional y física
Por: Geraldo Rosales
José Ángel Solís, joven de 22 años de edad y estudiante del Instituto Tecnológico de Durango (ITD), será quien dé vida a Jesús este viernes en el viacrucis viviente número 50 del Templo de Nuestra Señora de los Ángeles.

Para poder encarnar a Jesús, José Ángel, quien también es instructor de una academia de Tae Kwon Do, dijo que tuvo que prepararse de muchas maneras, sobre todo espiritual, emocional y física.
“Me siento ya ahorita preparado, tuve distintos tipos de preparación. Para empezar, lo espiritual, sobre todo lo espiritual: tuve que acercarme más al templo, a las celebraciones, a todo lo que se hacía, participando en lecturas, participando en todo lo que ocuparon ayudas, tratando de servir. Hoy, en oración, estando en oración, confesándome, acercándome un poco al Santísimo, fue la primera preparación. En preparación física, pude meterle un poquito más al ejercicio en lo que va del año, hacer más ejercicio cardiovascular para estar preparado y no ir a desmayar ahí al mediodía. Físicamente me dejé crecer desde hace dos años el cabello. Hace dos años me avisaron, pedí permiso y me dieron permiso, entonces ya ahorita ya lo traigo larguito para el papel. Y preparación emocional también, tratando de ser un poquito más mi parte humilde, mi parte empática en la vida, en la vida real, para poder conectar con el papel lo más posible y hacer una buena representación”, explicó.
Días previos al viacrucis, se realizan ensayos donde el esfuerzo y los golpes suelen ser reales, y en ocasiones ha terminado con cicatrices, por lo que interpretar a Jesucristo representa para él una oportunidad de conversión personal y una forma de conexión con Dios.
La representación número 50 del Viacrucis del Templo de Nuestra Señora de los Ángeles iniciará a las 11 de la mañana, partiendo del templo con el juicio de Anás y Caifás, para después partir al parque Guadiana a la sentencia de Pilato, y después iniciar el recorrido hacia la crucifixión para culminar en el atrio del propio templo.





