Por: Martha Casas.
Asociaciones civiles de corte provida anunciaron una estrategia de movilización social para reunir entre 500 mil y 700 mil firmas en rechazo a la despenalización del aborto en Durango, al considerar que dicha práctica no representa el sentir mayoritario de la población y vulnera, aseguran, derechos humanos fundamentales.
Manuel Vargas, presidente de la asociación civil “Desde el Alma”, informó que este esfuerzo se realizará de la mano de distintos sectores de la sociedad civil y organismos intermedios, con el objetivo de impulsar una carta de derechos humanos enfocada en la defensa de la vida, la familia y la libertad religiosa.
El activista minimizó el alcance de las firmas recabadas por colectivos feministas que promueven la despenalización del aborto, al señalar que las cerca de 8 mil rúbricas obtenidas “son pocas” frente al padrón electoral y la realidad democrática del estado.
“No representan a la mayoría de los duranguenses. En Durango no queremos la despenalización del aborto legal, y vamos a acudir a todos los órganos intermedios que existen en el estado para dejarlo claro”, afirmó.
Vargas sostuvo que el enfoque de estas asociaciones no es meramente político, sino social, al asegurar que buscan una “socialización correcta de los derechos humanos”, los cuales han sido interpretados de manera errónea en el debate sobre el aborto.Advirtió que, en caso de que el aborto llegara a despenalizarse en la entidad, los grupos provida emprenderían acciones para revertir la medida.
“Si se llegara a despenalizar, buscaremos la forma de volverlo a penalizar”, expresó.
El representante de “Desde el Alma” afirmó que Durango ha resistido presiones de grupos feministas y conserva, a su juicio, un “sentido común” basado en la defensa de la familia como institución central de la sociedad.
“La familia es la máxima institución. Cuidar a nuestros niños y adolescentes debe ser prioridad”, sostuvo.
Finalmente, subrayó que, aunque México es un Estado laico, las iglesias y los creyentes no están excluidos del debate público.
“El clero, los cristianos, no somos ciudadanos ajenos a la defensa de los derechos humanos”, concluyó.



