Por: Martha Casas.
El regreso a clases en la secundaria número 4 “José Vasconcelos” no fue como cualquier otro. Este lunes, las aulas se llenaron de silencio, abrazos y lágrimas para despedir a Gabriel Alonso Ríos Herrera, el niño de 12 años que perdió la vida como víctima colateral de un enfrentamiento armado registrado en la carretera Durango–Zacatecas, donde también falleció un elemento de la Guardia Nacional.
Luego de la despedida religiosa realizada en la Catedral Basílica Menor de Durango, la comunidad educativa decidió rendirle un homenaje distinto, uno que naciera desde la escuela, el lugar donde Gabriel construyó amistades, aprendió, soñó y dejó huella con su carácter alegre, su inteligencia y una sonrisa que hoy todos coinciden en decir que hará falta.
Compañeros de clase, maestros, padres de familia y personal administrativo se reunieron en el patio escolar para recordarlo. No hubo discursos largos, pero sí palabras sentidas, miradas al cielo y el recuerdo compartido de un niño con ganas de vivir, de aprender y de convivir.
El momento más emotivo llegó cuando cientos de globos blancos se elevaron al cielo, llevando consigo mensajes de despedida, promesas de no olvidarlo y el cariño de quienes tuvieron la fortuna de coincidir con Gabriel Alonso en las aulas.Entre sollozos, sus compañeros expresaron que lo extrañarán en el salón, en los recreos y en las pequeñas rutinas escolares que hoy pesan más que nunca.
Sus maestros recordaron a un alumno participativo, noble y lleno de vida, mientras que los padres de familia se unieron al dolor de una pérdida que ha marcado a toda la comunidad.
Gabriel Alonso se fue demasiado pronto, pero su recuerdo permanece vivo en cada pupitre, en cada cuaderno y en cada historia compartida. Hoy, la secundaria “José Vasconcelos” aprendió una lección distinta: la de despedir con amor, dignidad y memoria a uno de los suyos.



