Desde la tribuna de la Cámara de Diputados, la diputada federal del Partido Acción Nacional, Paty Jiménez, advirtió que la estrategia federal en la materia ha fracasado, debilitando al Estado, vulnerando la soberanía nacional y dejando a millones de familias a merced del crimen organizado.
La legisladora señaló que el Congreso no puede ser un espacio de silencio frente a la violencia que se vive en amplias regiones del país y subrayó que la tribuna parlamentaria implica una responsabilidad constitucional ante la ciudadanía.Crisis de seguridad ante Estados Unidos no es fortuita Jiménez sostuvo que la creciente atención internacional, particularmente desde Estados Unidos, sobre la seguridad en México no es fortuita, sino consecuencia directa de años de omisiones, simulación e impunidad, derivados de la política de “abrazos y no balazos”, la cual permitió la expansión de los grupos criminales y la pérdida de control territorial.
Una política de seguridad sin resultados Durante su intervención, afirmó que no existen resultados tangibles ni sostenidos en materia de seguridad pública. La incapacidad del gobierno federal para reducir la violencia, desarticular estructuras criminales y recuperar recursos ilícitos ha construido, dijo, una narrativa de debilidad institucional que pone en riesgo la estabilidad política y diplomática del país.
La diputada federal también denunció la falta de controles democráticos y de rendición de cuentas en las tareas de inteligencia y seguridad, advirtiendo que la ausencia de autorizaciones judiciales claras y de mecanismos efectivos de supervisión abre la puerta a abusos y al uso discrecional de las instituciones. En ese contexto, alertó que la inteligencia, sin límites legales, deja de proteger a la nación y amenaza las libertades.
Opacidad en cifras oficiales Asimismo, cuestionó la opacidad en el manejo de las cifras oficiales, especialmente en homicidios y desapariciones, al señalar que la difusión cotidiana de datos sin metodología clara ha sustituido a una política real de transparencia, permitiendo que el fracaso en seguridad permanezca sin consecuencias políticas ni administrativas.
Jiménez criticó además la militarización permanente de la seguridad pública, una estrategia que —afirmó— se implementó sin evaluación independiente ni una ruta clara para regresar al mando civil, y que lejos de traer paz ha debilitado el Estado de derecho, diluido responsabilidades y normalizado la impunidad.
Finalmente, la legisladora advirtió que México no puede acostumbrarse a la violencia, ni aceptar que ser alcalde, periodista o activista signifique vivir bajo amenaza. Reiteró que desde Acción Nacional se seguirá exigiendo una estrategia de seguridad basada en el fortalecimiento de las policías civiles, con inteligencia, tecnología y profesionalización, y no en un modelo militar que ha demostrado su fracaso.
“La seguridad no se administra con discursos ni con cifras maquilladas; se construye con instituciones fuertes, con ley y con justicia. México merece vivir sin miedo”, concluyó.



