LA EXACTITUD DE LOS MAYAS

Amaury Carrola
Amaury Carrola 21/01/2026
Updated 2026/01/21 at 11:22 AM

José Miguel Castro Carrillo

La medición del tiempo que tenían los antiguos mayas era asombrosa, que fue “tan exacto incluso hasta en segundos” y que se sigue usando hasta la actualidad, a sus conocimientos matemáticos, incluida la concepción del número cero se sumó su gran dominio de la astronomía, una combinación de saberes que les ayudó a tener un registro cronológico preciso.

Los mayas tenían una gran preocupación por conocer los misterios del universo, precisando el significado y la medida de sus ciclos, de ahí que formularan tal número de módulos y categorías calendáricas y relaciones matemáticas para enmarcar, con infatigable anhelo de exactitud, la realidad cíclica del tiempo desde los más variados puntos de vista.

El calendario les permitía registrar hechos importantes en su historia, como el nacimiento o muerte de un gobernante, o alguna batalla o capitulación de una ciudad; pero también les servía para determinar los ciclos agrícolas, las fases lunares, e incluso influía en sus creencias, como la energía de un día o una persona, según su cosmovisión del mundo.

Estos se pasaron cientos de años estudiando el tiempo, porque necesitaban saber con precisión y con exactitud, cuándo era qué, que incluso hoy, en muchas comunidades de Guatemala y sur de México el calendario sigue vivo y es parte de su cultura cotidiana y espiritualidad.

Los antiguos mayas, cuya cultura se extendió en varios periodos entre el 2000 a.C. y hasta el siglo XVII, usaron varios sistemas para llevar el conteo de los días, meses y años, pero tres eran los principales y que se siguen conociendo hasta la actualidad, como el Calendario Tzolk’in o ritual, que cuenta 260 días solares, donde cada fecha está compuesta por dos elementos: un número del día y un nombre del día representado por un glifo.

El segundo sistema es el Haab’ o “calendario solar”, el cual está compuesto por 365 días divididos en 20 meses de 18 días cada uno, más un periodo especial de 5 días. Similar al Tzolk’in, una fecha se lee con el número del día más el nombre del mes, y a diferencia del calendario gregoriano, los mayas concebían el fin de un ciclo como el inicio del otro, por lo que en el calendario Haab’ los meses iniciaban en el último día del mes anterior.

En la cultura maya era importante la lectura combinada del calendario sagrado (Tzolk’in) con el solar o civil (Haab’) para determinar el momento indicado de hacer rituales espirituales, de las actividades agrícolas o las ceremonias civiles y políticas. Un ciclo completo sumaba 18.980 días, que son 52 años. Para los mayas este ciclo marca el inicio y el fin de una era o tiempo. Es algo similar a un cambio de siglo. Y una persona al cumplir 52 años era considerada una persona con sabiduría, pero también implicaba un renacimiento. Y la combinación calendárica también daba pie al tercer sistema.

El tercer calendario es el de la “cuenta larga”, que como su nombre indica, permitía a los mayas determinar una fecha a lo largo de siglos e incluso milenios, donde la unidad mínima es el kin o un día; un uinal es un mes, compuesto por 20 kines; un tun es un año de 18 uinales; un katún son 20 tunes; un baktún son 20 katunes…

En la vida cotidiana, la cuenta larga les permitía registrar acontecimientos importantes, como la muerte de gobernantes, el nacimiento de sus herederos, la capitulación de una ciudad o las victorias en el campo de batalla.

Los antiguos mayas calcularon que un año trópico tenía una duración de 365,2420 días, mientras que el calendario gregoriano, el que usamos hoy, tiene 365.2425 días, y la ciencia actual dice que son 365.2422. El maya, entonces, fue más preciso.

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