Por: Martha Casas.
El Barómetro Global de Talento 2026 de ManpowerGroup confirma una paradoja que comienza a marcar el pulso del mercado laboral en México: la Inteligencia Artificial se adopta con rapidez, pero no con tranquilidad.
Aunque más de la mitad de los trabajadores mexicanos ya utiliza herramientas de IA en su día a día, el temor a ser reemplazados por la automatización crece y comienza a erosionar la confianza en el futuro del empleo.Los datos muestran un escenario aparentemente sólido en el presente: 9 de cada 10 trabajadores se sienten capaces en sus funciones actuales, y los índices de bienestar (71%) y confianza (80%) reflejan una percepción relativamente estable del entorno laboral.
Sin embargo, bajo esa superficie aparece una preocupación estructural: el 45% teme perder su empleo por la automatización en los próximos dos años.Este contraste sugiere que el problema no es la tecnología en sí, sino la velocidad del cambio frente a la lentitud de la formación. La IA dejó de ser una novedad y se convirtió en una herramienta cotidiana, pero la capacitación no avanzó al mismo ritmo. El hecho de que 41% de los trabajadores no haya recibido capacitación reciente y que la mitad no cuente con mentoría expone una brecha que alimenta la incertidumbre.
Desde una lectura periodística, el informe evidencia que el entusiasmo inicial por la IA ha dado paso a una etapa de ansiedad laboral, donde los trabajadores no dudan de su desempeño actual, sino de su vigencia futura. La tecnología promete productividad, pero también plantea una pregunta incómoda: ¿quién acompaña al trabajador en la transición?
La satisfacción laboral, con un índice de 63%, refuerza esta lectura. Aunque no se trata de un desplome, sí revela una distancia persistente entre lo que los colaboradores esperan crecimiento, claridad y reconocimiento, y lo que encuentran en sus organizaciones. En ese vacío se instala el miedo al reemplazo tecnológico.
El mensaje de ManpowerGroup apunta a un punto clave para el análisis: la gestión del talento ya no puede separarse de la gestión del bienestar. El avance de la IA obliga a los empleadores a operar en dos tiempos, el presente productivo y el futuro laboral, sin descuidar a las personas en el proceso.
Invertir solo en tecnología, sin invertir en habilidades, comunicación y acompañamiento, amplifica la desconfianza.En términos de política laboral y empresarial, el informe deja una advertencia clara: la automatización sin inclusión formativa puede convertirse en un factor de inestabilidad, incluso en mercados que hoy se perciben resilientes.
La oportunidad está en transformar la brecha en estrategia: capacitación accesible, mentoría constante y rutas claras de desarrollo que conviertan a la IA en aliada, no en amenaza.Así, el Barómetro Global de Talento 2026 no solo mide indicadores laborales; retrata un momento de transición, donde el futuro del trabajo en México dependerá menos de cuánta tecnología se adopte y más de cómo se prepare a las personas para convivir con ella.



