Durante su estancia, el pintor chileno se sumergió en el entorno duranguense, encontrando inspiración en los paisajes, la arquitectura y la energía cultural de la región
Por: Geraldo Rosales
El pintor chileno Leonardo Rodríguez Baeza encontró en Durango un espacio de diálogo, inspiración y encuentro, su visita a la entidad fue parte de una experiencia de intercambio cultural impulsada por el Instituto de Cultura del Estado de Durango (ICED), que busca promover la vinculación con artistas internacionales y fortalecer la comunidad artística local.
Durante su estancia, Rodríguez Baeza se sumergió en el entorno duranguense, encontrando inspiración en los paisajes, la arquitectura y la energía cultural de la región. Su forma de crear parte de una relación directa con el entorno, convirtiendo el paisaje en una experiencia íntima antes de llevarlo al lienzo. Para él, cada obra es el resultado de un encuentro personal con aquello que observa, una conexión que trasciende lo visual para convertirse en una interpretación sensible y honesta de su realidad.
El artista recordó que su vocación nació en la infancia, al observar a su padre pintar, y destacó la calidad y el talento de los artistas locales que ha conocido durante su visita. Su paso por el Museo Francisco Villa, con su riqueza muralística, representó un punto de encuentro entre la historia, la identidad y la expresión contemporánea.
La experiencia en Durango ha dejado una huella profunda en la trayectoria de Rodríguez Baeza, reafirmando el valor de la pintura como una forma de expresión con sentido y proyección. El artista regresa a Chile con la certeza de que el arte es un capital invaluable, una fuerza que conecta culturas, trasciende fronteras y proyecta nuevas posibilidades hacia el futuro creativo.



