Por Martha Casas
La jornada violenta del pasado 22 de febrero no solo dejó preocupación en materia de seguridad, sino también un impacto directo en la economía regional. Para el sector empresarial, las afectaciones se sienten en el comercio, el abasto y la movilidad de mercancías.
El presidente del Consejo Empresarial Mexicano en Durango, Mauricio Holguín Herrera, calificó los hechos como “un golpe más para México” y advirtió que ya se registra desabasto en algunos sectores, derivado de cierres carreteros en franjas del sur y occidente del país. “Esto retrasa el comercio y golpea la economía”, señaló.
Explicó que los bloqueos y paros en centrales camioneras, así como afectaciones en aeropuertos y retrasos logísticos, encarecen el traslado de mercancías y ralentizan el movimiento económico.
Holguín Herrera alertó que estos obstáculos podrían generar lo que llamó una “inflación disfrazada”, al incrementar costos de transporte y operación que eventualmente se trasladan al consumidor final.
El impacto también se ha resentido en el sector de la construcción, donde algunos proyectos sufrieron interrupciones en el suministro de materiales. “Hubo gente a la que le paralizaron su movimiento económico y su transporte. Eso hace que traer insumos sea más caro”, indicó.
Además del impacto interno, el empresario advirtió sobre el mensaje negativo que se envía al exterior, especialmente en un contexto donde México se prepara para eventos internacionales de gran relevancia, como el Mundial, lo que podría influir en la percepción de turismo e inversión extranjera.
Aunque confió en que la situación pueda resolverse en los próximos días, advirtió que si los conflictos se prolongan podrían generalizarse las afectaciones en distintos sectores productivos.
“El riesgo es que el movimiento económico sea mucho más lento y que transportar mercancía se vuelva más costoso y complicado”, concluyó.



