La cuarta edición reunió a 32 equipos de distintos estados y más de 76 partidos en el Polideportivo 450; el torneo rindió homenaje a la voleibolista Paloma Nicol, a un año de su fallecimiento.
Por Luis Juárez
Con una participación de 32 equipos y más de 76 encuentros, se celebró la cuarta edición de la Copa de Voleibol Francisco Villa 2026 en el Polideportivo 450 de Durango, torneo que combinó la competencia deportiva con un emotivo homenaje a Paloma Nicol, al cumplirse un año de su partida.
La justa reunió a representativos de diferentes estados del país, en las ramas varonil y femenil, con categorías que abarcaron desde 2008-2009 hasta 2013-2014.
La organización estuvo a cargo del Instituto Estatal del Deporte (IED), encabezado por César Omar Cárdenas Reyes, y el INDET Durango, dirigido por Eva Patricia Rosales Aguilera. La coordinación general correspondió a Mario Ávalos, entrenador de la escuela de voleibol Palomas del INDET, y Amado Pérez.
Durante la ceremonia inaugural también se entregó un reconocimiento a Eloísa “Chiquis” Cabada, exvoleibolista olímpica en México 1968, por su trayectoria y aportación a esta disciplina.
En el terreno de juego, Palomas INDETDGO se quedó con el campeonato de la categoría varonil, luego de superar en la final a Lobos Mazatlán. En la rama femenil, Parras, Coahuila, obtuvo el primer lugar tras vencer al conjunto de Palomas INDET.
En otros resultados, Dollys Monclova, Coahuila, conquistó la categoría femenil 2009-2010 al imponerse a Educación Física, mientras que este último equipo se llevó el título de la femenil 2011-2012 frente a González.
Además de la competencia, el comité organizador brindó hospedaje a los equipos foráneos y entregó trofeos y medallas a los mejores conjuntos. La premiación económica fue aportada por el arquitecto Carlos Said Arellano, padre de Paloma Nicol, quien también contribuyó a concretar el homenaje.
La Copa Francisco Villa reafirmó así su espacio dentro del voleibol regional y nacional, con el compromiso de dar continuidad al proyecto y preparar una quinta edición. Todo bajo un mensaje que marcó el sentimiento de los participantes: “Paloma vive en cada punto, en cada aplauso”.
