Hasta 35% desconoce que las padece.
Por: Martha Casas.
Aunque en 2025 se registró una ligera disminución en algunos padecimientos, las enfermedades cardiometabólicas continúan representando un problema de salud pública en Durango, advirtió la Secretaría de Salud, al señalar que hasta el 35 por ciento de las personas que las padecen desconoce su condición.
De acuerdo con Jorge Páez Norato, responsable del Programa de Enfermedades Cardiometabólicas, en el estado se mantiene una incidencia promedio de entre 15 y 16 casos por cada 10 mil habitantes al año, considerando diabetes, hipertensión, obesidad y dislipidemia.En el caso de la diabetes, durante 2025 se registraron 9 mil 440 casos, cifra ligeramente menor a los 9 mil 666 reportados en 2024. Para hipertensión, los registros se mantuvieron prácticamente sin variación, con 10 mil 650 casos, frente a los 10 mil 680 del año previo.
Donde sí se observó una reducción más significativa fue en obesidad, al pasar de 9 mil 488 casos en 2024 a 7 mil 490 en 2025, lo que representa una disminución de entre 25 y 30 por ciento.No obstante, Páez Norato advirtió que entre el 30 y 35 por ciento de las personas con estas enfermedades no sabe que las padece, ya que en muchos casos los diagnósticos se realizan de manera incidental, cuando los pacientes acuden a consulta por otros motivos y se detectan alteraciones en presión arterial o glucosa.
El funcionario explicó que la mayor concentración de casos se presenta en zonas urbanas, donde el estilo de vida, el consumo de alimentos procesados y la falta de actividad física incrementan el riesgo, a diferencia de comunidades rurales y serranas, donde la alimentación suele ser más tradicional.Si bien estos padecimientos se presentan con mayor frecuencia a partir de los 50 años, alertó que ya se detectan casos en edades tempranas. Durante 2025, se reportaron 15 casos de diabetes en menores de entre 10 y 14 años, así como 23 casos de hipertensión en adolescentes de 15 a 19 años, situación atribuida principalmente a malos hábitos alimenticios y sedentarismo.
Ante este escenario, la Secretaría de Salud mantiene campañas preventivas en coordinación con el sector educativo, dirigidas a niñas, niños, docentes y padres de familia, para promover una alimentación saludable y la actividad física desde edades tempranas.Páez Norato subrayó que el impacto de estas enfermedades no solo es sanitario, sino también económico, ya que el tratamiento de pacientes con complicaciones como infartos o retinopatía diabética requiere recursos cada vez mayores, tanto para las familias como para el sistema de salud, debido al uso de medicamentos más costosos y procedimientos especializados.
Finalmente, hizo un llamado a la población a no esperar a presentar síntomas y acudir de manera periódica a las unidades de salud para realizarse detecciones oportunas, modificar hábitos alimenticios, incrementar la actividad física y reducir el riesgo de desarrollar estos padecimientos crónicos.



