Por: Martha Casas
El sector restaurantero enfrenta una de las cuestas de enero más complicadas de los últimos años, de acuerdo con un sondeo realizado entre afiliados de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (CANIRAC).
Empresarios del ramo señalaron que el inicio de año ha estado marcado por una fuerte presión financiera, derivada del cúmulo de pagos, contribuciones e impuestos que se concentran en el primer mes, lo que ha impactado directamente en la operación diaria de los establecimientos.
Además del factor económico, el sector resiente un cambio en los hábitos de consumo. Las familias han reducido de manera significativa sus salidas a restaurantes y, particularmente entre los clientes jóvenes, se observa una mayor preferencia por organizar reuniones en casa y cocinar, lo que ha provocado una menor afluencia tanto en restaurantes como en bares.

Este ajuste en el comportamiento del consumidor se refleja en las ventas: afiliados a CANIRAC reportan una caída de entre 25 y 30 por ciento en comparación con otros periodos, lo que complica el arranque del año para el gremio.
Ante este panorama, no se prevé un repunte importante durante el próximo fin de semana largo, aunque los restauranteros confían en alcanzar al menos niveles normales de venta, sin que ello represente una recuperación plena del sector.



