El montaje fundado en 2004 ofreció una función marcada por el color, la música y el humor con el que México entiende la muerte
Textos y fotos: Geraldo Rosales
Con un recinto lleno y una gran presencia de estudiantes de primaria, la Compañía Artística Nellie Campobello y el Centro Cultural La Catrina celebraron dos décadas de trayectoria con el espectáculo multidisciplinario “Los Muertos están de Fiesta”, un clásico de la temporada de Día de Muertos en Durango.
Bajo la producción artística de la maestra Verónica del Rocío Villarreal y la dirección general de Arlenne Paloma Román Villarreal, el montaje fundado en 2004 ofreció una función marcada por el color, la música y el humor con el que México entiende la muerte. Entre aromas de cempasúchil, faldas al vuelo, catrines y catrinas, el público siguió un recorrido que fue de lo prehispánico a lo contemporáneo.
La puesta en escena inició con los rituales de ofrenda de las culturas maya y azteca, continuó con estampas de la Revolución Mexicana, evocó la ternura de la época de Cri-Cri y prendió el ambiente con Rock and Roll, hasta llegar a referencias actuales. Es una fórmula que, año con año, se renueva en libreto, música y coreografías para mantener vigente la tradición sin perder su esencia.
En esta edición 2026, la obra incorporó un momento de reflexión social al dar voz a las madres buscadoras, quienes a través de una portavoz compartieron su dolor y la importancia de su lucha. El pasaje subrayó cómo la desaparición rompe el ciclo tradicional del duelo y deja a las familias en una espera permanente, una realidad donde la figura de la Catrina adquiere un nuevo significado.
Con aplausos y la participación del público de principio a fin, la función matutina cerró entre baile y picardía, reafirmando la premisa que ha acompañado al espectáculo durante 20 años: en Durango, la muerte no solo se recuerda, se celebra bailando.
