Con paneles solares en desuso, artistas pintan el cambio ambiental en Durango

Areli Noriega

El Taller de “Lienzos Solares”, fue impartido por la bióloga y activista duranguense, Aurora Gómez Espinoza

Por: Geraldo Rosales

En el marco del Día del Medio Ambiente, la Secretaría de Recursos Naturales y Medio Ambiente organizó el “Taller de Lienzos Solares”, impartido por la bióloga y activista duranguense Aurora Gómez Espinoza. La actividad, basada en una metodología creada por la artista tapatía Natalia Estoppani, reunió a 17 participantes durante dos días para transformar paneles fotovoltaicos fuera de uso en obras de arte que invitan a repensar nuestra relación con el planeta.

La propuesta partió de una reflexión central: los datos sobre cambio climático y pérdida de biodiversidad ya existen desde hace décadas. Lo urgente, coincidieron facilitadores y asistentes, es cambiar el “chip” como sociedad, tomadores de decisiones y empresarios. Incluso tecnologías pensadas como solución, como los paneles solares, generan un nuevo problema si no se considera su fin de vida útil. Solo en el municipio, una empresa acumula cerca de 400 mil paneles que en menos de 15 años quedarán en desuso, un volumen comparable al que ocurrió con el plástico.

El taller fue abierto al público y congregó a infancias, jóvenes, adultos mayores, ambientalistas y personas sin formación artística. Sobre paneles de 8 y 15 años de antigüedad, donados por la empresa Aerosol mediante gestión de la Secretaría, los participantes trabajaron con pintura acrílica, collage y técnicas mixtas. La artista Natalia compartió aprendizajes técnicos: aplicar primero una base blanca porque el material “se come” el color. Más allá de la técnica, el proceso generó un espacio colectivo de intercambio de tips, experiencias y conexión humana.

Cada obra respondió a tres preguntas: algo que te conecta con la naturaleza, algo que te haya fascinado o generado emoción, y algo por lo que quisieras alzar la voz. El resultado fue una diversidad de propuestas, desde planetas con peces koi y un gato flotando hasta ensambles de ríos, bosque y océano que muestran a Durango como un mismo territorio. Aunque las dimensiones, dos metros por metro y medio, impidieron que todos terminaran en dos días, los resultados fueron calificados como asombrosos.

Al cierre, varios participantes plantearon la idea de montar una exposición con las piezas concluidas. La Secretaría analiza, en colaboración con los autores, presentar las obras el próximo mes para que el mensaje trascienda el taller. La iniciativa busca devolver el arte al espacio público y demostrar que, con creatividad y materiales que iban a desecharse, es posible generar conciencia y soluciones integrales, no solo productos de venta a corto plazo.

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