DEJAR EL ALCOHOL A LOS 65 AÑOS

Amaury Carrola
Amaury Carrola 01/04/2026
Updated 2026/04/01 at 12:44 PM

José Miguel Castro Carrillo

A veces se nos olvidan cosas; nos pasa cuando nos encontramos con un conocido y, de repente, no recordamos su nombre; cuando no recordamos un número de teléfono, una dirección o la edad de un familiar, o simplemente dónde estacionamos el coche.

En determinadas situaciones, simplemente no estamos lo suficientemente concentrados o estamos preocupados por otras cosas y no prestamos la atención necesaria. La mayoría de las personas presenta lapsos de memoria; sin embargo, a partir de cierta edad, estos pueden ser señales de un incipiente deterioro cognitivo.

La mayoría de estas manifestaciones de pérdida de memoria se deben a falta de atención; sin embargo, es necesario prestar atención y llevar a cabo procesos neurológicos adecuados para guardar la información en la memoria y, posteriormente, ser capaces de recuperarla. Esto puede verse afectado en personas con consumo habitual de alcohol.

Sustancias como el alcohol pueden afectar al sistema nervioso al actuar como un depresor del sistema nervioso central, al ralentizar las funciones cerebrales y corporales, además de alterar la comunicación entre las neuronas, lo que puede afectar la coordinación, el juicio y la toma de decisiones.

El consumo excesivo puede dañar la memoria y el aprendizaje, especialmente en el hipocampo, una región del cerebro importante para la formación de recuerdos. Además, a largo plazo, ocasiona daños a las células nerviosas y puede provocar problemas de salud como la neuropatía alcohólica. También puede alterar el equilibrio químico del cerebro, lo que puede derivar en problemas de ansiedad, depresión y otros trastornos de salud mental.

Afortunadamente, no solo se puede mejorar la memoria con la práctica, como por ejemplo leyendo con regularidad, sino que cada vez parece más probable que algunos casos de Alzheimer y deterioro cognitivo se puedan prevenir apoyándose en un estilo de vida saludable. Esto incluye mantenerse activo, descansar adecuadamente, cuidar la vista y la audición, y seguir una dieta saludable, además de evitar ciertas sustancias.

A pesar de que el alcohol es una neurotoxina muy débil, no es beneficioso para las células nerviosas. Por ello, el neurólogo Richard Restak recomienda a sus pacientes mayores de 65 años abstenerse total y permanentemente de beber, con el fin de prevenir el deterioro cognitivo y cuidar los hábitos de vida para reforzar la función cerebral conforme envejecemos.

Nadie puede garantizar que alguien vaya a padecer demencia, lo que puede ser comparado con conducir un coche, donde, si bien no se puede garantizar que no se vaya a tener un accidente, si se lleva el cinturón de seguridad, se controla la velocidad y se mantiene el coche en buen estado, se pueden reducir las posibilidades de que suceda.

Muchos han experimentado sus efectos a corto plazo, como desinhibición, euforia, problemas de coordinación, dificultad para hablar, náuseas y vómito, pero estos desaparecen conforme pasa el tiempo y con la ayuda de remedios caseros.

A largo plazo puede generarse una dependencia a esta sustancia, problemas de salud física, como cirrosis y cáncer; surgen problemas de salud mental y daño cerebral, aunque el alcohol puede afectar a casi todos los órganos y sistemas del cuerpo. Además de ralentizar las funciones cerebrales y corporales, también pueden afectarse otros órganos como el corazón, al aumentar el riesgo de padecer enfermedades como la hipertensión y la cardiomiopatía, y en el hígado, cirrosis y hepatitis, que pueden llegar a ser fatales; incluso puede causar problemas de piel, como la rosácea y la psoriasis.

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