Entre ojos curiosos, preguntas espontáneas y sonrisas que no se ocultaban, 128 niñas y niños de nivel primaria vivieron una mañana distinta dentro del 58/o. Batallón de Infantería, en el Campo Militar No. 10-A “General Brigadier Orestes Pereyra”, ubicado en la localidad de Cinco de Mayo, Durango.
El 3 de marzo no fue un día cualquiera para el alumnado de la Escuela Primaria “Rosaura Revueltas Sánchez” y del Centro de Atención y Desarrollo Infantil “Profesora Guadalupe Patoni de Rueda”. Acompañados por docentes y directivos, cruzaron las puertas del cuartel con expectativa y, poco a poco, esa curiosidad se transformó en asombro.
La jornada inició con la ceremonia de bienvenida. Los honores a la Bandera y la entonación del Himno Nacional se vivieron con solemnidad, pero también con emoción palpable en los más pequeños, quienes siguieron atentos cada indicación, algunos con la mano en el pecho, otros intentando entonar cada estrofa con entusiasmo.
Durante el recorrido, las niñas y niños pudieron observar de cerca el equipo de sanidad, el material de transmisiones y los vehículos militares. No faltaron las risas cuando algunos se caracterizaron con vestuario y equipo, imaginando por un momento formar parte de las filas castrenses.
Uno de los momentos más esperados fue la exhibición de los binomios canófilos, que arrancó aplausos y expresiones de sorpresa. La presentación de la Banda de Guerra también dejó huella, al llenar el espacio con los toques militares que resonaron con fuerza entre los asistentes.
Más allá de conocer instalaciones y equipo, la visita representó una oportunidad para que las infancias se acercaran a valores como la disciplina, el trabajo en equipo y el respeto. La convivencia concluyó con un ambigú y una despedida cálida por parte del personal militar.
La experiencia dejó recuerdos significativos en las y los estudiantes, fortaleciendo el vínculo entre el Ejército Mexicano y la comunidad duranguense, y sembrando en la niñez una vivencia que combina aprendizaje, civismo y cercanía.




