Por: Marta Casas.
En el marco de las celebraciones de Jueves Santo, el arzobispo de Durango, Faustino Armendáriz Jiménez, encabezó en la Catedral Basílica Menor la misa principal de esta fecha, donde se llevó a cabo el tradicional lavatorio de pies, uno de los signos más representativos de la fe católica durante la Semana Santa.
Durante su mensaje, el prelado subrayó que este gesto realizado por Jesucristo antes de su pasión no debe entenderse solo como un acto simbólico, sino como una profunda enseñanza de amor, humildad y servicio.
Explicó que cuando Jesús se postró para lavar los pies de sus discípulos, realizó una acción propia de los esclavos, dejando una lección clara sobre la forma en que deben conducirse sus seguidores.
“No es solamente el lavatorio de pies, es el gesto de amor que Jesucristo hizo por nosotros”, expresó, al señalar que este signo que hoy se repite en los templos también representa el llamado a vivir al estilo de Cristo, con entrega, sencillez y cercanía hacia los demás.
En su reflexión, el arzobispo recordó que Jueves Santo es un día de gozo, al conmemorarse tres grandes dones para la Iglesia: la eucaristía, el sacerdocio y el mandamiento del amor.
Hizo también un llamado especial a los jóvenes para acercarse más a la vida de la Iglesia, participar en las misiones y abrir el corazón a la posibilidad del sacerdocio.
De igual forma, pidió a la comunidad católica orar por las vocaciones, al considerar que son fundamentales para la vida de las parroquias y comunidades de fe.
“¿Qué haría una comunidad sin sacerdotes?”, cuestionó, al insistir en la importancia de fortalecer la presencia sacerdotal a través de la oración y el acompañamiento espiritual.
Más adelante, hizo una reflexión en torno a la eucaristía, al lamentar que muchas personas se alejen de la misa bajo el argumento de las ocupaciones diarias o laborales, aunque en muchos casos, más que verdaderas urgencias, se trata de pretextos que terminan por debilitar la vida espiritual, por lo que invitó a los fieles a dar prioridad al encuentro con Dios, especialmente en estos días santos.
Finalmente, exhortó a la comunidad a vivir con auténtica fe la Semana Santa, no solo como una tradición, sino como un tiempo de conversión, oración y cercanía con Jesucristo.
Como parte de la ceremonia el propio Arzobispo hizo el recorrido en el ritual del lavatorio de pies.









