Ensamble Sonus del Guadiana revive la música de la Nueva Vizcaya en Casa Súchil

Amaury Carrola

Bajo la dirección del maestro Francisco Pablo Castañeda, el ensamble se ha distinguido por investigar, rescatar y recrear las piezas que alguna vez resonaron en la Catedral Basílica

Texto y fotos: Geraldo Rosales

El Palacio del Conde del Valle de Súchil, hoy Casa Súchil, fue escenario de un magistral concierto que devolvió al presente las sonoridades de la Nueva Vizcaya. El Ensamble Sonus del Guadiana presentó “Celebramos Durango: sonoridades novohispanas de la Nueva Vizcaya” este jueves 9 de julio de 2026, como parte de los festejos por el 463 aniversario de la fundación de la ciudad y bajo la gestión de Fomento Cultural Banamex.

Fernanda Rangel, anfitriona de Casa Súchil, dio la bienvenida al público y destacó el valor del recinto para reencontrarse con el patrimonio musical de Durango. “Este recinto histórico nos brinda el escenario ideal para reencontrarnos con una parte invaluable de nuestro patrimonio cultural: la música que acompañó la vida de Durango durante los siglos XVIII y XIX”, expresó durante la apertura de la velada.

El programa tuvo un alto valor documental al integrar obras rescatadas del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Durango. Estas partituras, que durante siglos acompañaron la vida cotidiana y religiosa de la antigua Nueva Vizcaya, volvieron a escucharse tras permanecer resguardadas en los acervos catedralicios locales. El repertorio puso en primer plano el legado de compositores duranguenses y novohispanos.

Bajo la dirección del maestro Francisco Pablo Castañeda, el Ensamble Sonus del Guadiana se ha distinguido por investigar, rescatar y recrear las piezas que alguna vez resonaron en la Catedral Basílica Menor de Durango. Su labor ha permitido que este patrimonio cultural intangible conecte nuevamente con el público contemporáneo y con las nuevas generaciones.

El concierto incluyó obras como “El aire, la tierra” de Juan José Meraz (ca. 1766-1815), “Dime pecador perdido” de Julián de Zúñiga (+1783), “Laudate dominum” de Sebastián de Castañeda (+1749), “El Mar y la Tierra” de José Bernardo Abella Grijalva (ca. 1740-ca. 1800), “Sosiego esperado” de Leonardo Vinci (1696-1730) y “Pastorela” de Joseph Nieto (+1769). Cada pieza transportó a los asistentes a un viaje sonoro hacia el pasado virreinal de la región.

En el escenario participaron las sopranos Odelina Montserrat Reyes González, Ximena Carrillo Valles y Vania Sofía Guerra Flores; el tenor Kevin René Franco Almonte; las violinistas Diana Elizabeth Torres Alvarado, Hilda Beatriz Barriada Bernal, Erika Sofía Olvera Sánchez y Ana Carolina Sánchez Ortiz; el contrabajista Carlos Martín Vázquez Bustamante; y el barítono Francisco Pablo Castañeda Porras, quien además dirigió al ensamble.

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