Fallece Francisco Monárrez Rincón, referente de la vida pública y empresarial de Durango

Amaury Carrola
Amaury Carrola 15/01/2026
Updated 2026/01/15 at 2:24 PM

Fue el primer presidente del Consejo Coordinador Empresarial

Por Martha Casas

Francisco Monárrez Rincón, referente del sector empresarial, del servicio público y de la vida política del estado, falleció tras enfrentar diversos problemas de salud, dejando un profundo vacío entre quienes lo conocieron y compartieron con él responsabilidades públicas.

Con su partida se va un hombre de buen trato, inteligencia clara y profundo amor por Durango. Fue un líder empresarial y funcionario consciente y un político humano, que entendió el poder como una responsabilidad y el servicio público como una tarea cercana, ética y comprometida con la gente.

Monárrez Rincón hizo historia al convertirse en el primer presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Durango, cargo que desempeñó de 1994 a 1996, en uno de los momentos económicos más complejos del país. Desde ahí impulsó la unidad del sector empresarial y el diálogo como herramientas para fortalecer la economía y la estabilidad local. También fue presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CANACO), desde donde promovió el orden institucional y el fortalecimiento del comercio formal.

Su vocación de servicio se extendió a la administración pública estatal como secretario de Finanzas del Gobierno del Estado, durante la administración de Ángel Sergio Guerrero Mier, de 1998 a 2004, periodo marcado por retos financieros que enfrentó con responsabilidad, visión técnica y compromiso institucional.
Posteriormente, llevó su experiencia al ámbito legislativo como diputado federal, participando activamente en la discusión de temas económicos y fiscales, siempre con una postura analítica y firme.
En sus últimos años, Francisco Monárrez Rincón se consolidó como líder de opinión, aportando reflexión, contexto y memoria a la vida pública de Durango. Su voz, crítica y mesurada, fue referencia obligada en el análisis político y económico del estado.

Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre cercano, respetuoso y de carácter firme, con una visión clara del deber público y una profunda convicción por el desarrollo de su tierra.
Tras una lucha contra problemas de salud, el 15 de enero perdió la batalla, dejando un legado de liderazgo, servicio y compromiso cívico. Su nombre permanece como parte de la historia contemporánea de Durango y de una generación que creyó en las instituciones como base del desarrollo y la cohesión social.

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