Ha partido el hombre al que apasionaba el periodismo y en especial el deporte
Por Ángel Castillo
Durango, Dgo.
En el mundo del periodismo deportivo, existen individuos que trascienden más allá de su cargo y se convierten en verdaderos pilares de inspiración y amistad. Hoy, con el corazón pesado pero lleno de gratitud, recordamos y honramos a un hombre que fue mucho más que un director: Miguel Ángel Vargas.
SIEMPRE EMOCIONADO
La noticia de su partida nos golpea como un balde de agua fría, dejando un vacío imposible de llenar. Durante 20 años, tuve el privilegio de trabajar codo a codo con el licenciado Miguel Ángel Vargas, compartiendo la emoción y la pasión por cubrir innumerables eventos deportivos. Sin embargo, su papel en mi vida fue mucho más profundo que el de un jefe, ya que fue un amigo y mentor que siempre puso el bienestar de sus compañeros de trabajo en primer lugar.
UNA PASIÓN CONTAGIOSA
Miguel Ángel no solo nos guio en la cobertura de eventos, sino que nos enseñó el verdadero significado del periodismo deportivo. Cada partido de futbol, juego de baloncesto, torneo de voleibol, maratón, triatlón o ruta ciclista, entre muchos otros, se convirtió en una oportunidad de aprendizaje y superación. Su pasión por la profesión era contagiosa y su entusiasmo por cada historia nos impulsaba a dar lo mejor de nosotros mismos en cada artículo.
POR TODO MÉXICO
Recuerdo cómo recorrimos juntos los rincones más remotos de México en busca de historias únicas y emocionantes. Desde pequeñas comunidades hasta majestuosas ciudades, no había distancia que nos detuviera en la búsqueda de la verdad detrás de cada competencia. Su dedicación y determinación eran ejemplares y su carisma y habilidad para conectar con la gente hacían que cada entrevista fuera genuina y enriquecedora.
SIEMPRE AMIGO
Pero más allá de su profesionalismo, lo que más aprecio de Miguel Ángel es su amistad. Siempre estuvo allí para escuchar, para brindar consejos y para apoyar en momentos de dificultad. Su humildad y empatía nos recordaban que, en el fondo, todos compartimos la misma pasión por el deporte y por contar historias que inspiran y emocionan.
SU LEGADO
Hoy, mientras reflexiono sobre los momentos compartidos y las lecciones aprendidas, solo puedo sentir gratitud por haber tenido la oportunidad de cruzar caminos con un ser humano excepcional como Miguel Ángel Vargas. Su legado perdurará en cada palabra escrita, en cada artículo publicado y en cada corazón que fue tocado por su energía positiva y su espíritu amable.
¡HASTA SIEMPRE!
En este adiós, prometo seguir su ejemplo y llevar adelante la antorcha que él encendió en mí y en muchos otros. Lic, o jefe Vargas como lo conocían en todo Sinaloa, su partida es un recordatorio de lo efímera que es la vida, pero también de la influencia eterna que puedes tener en las vidas que tocas. Descansa en paz, lic y gracias por ser una luz brillante en el mundo del periodismo deportivo y en nuestras vidas.



