José Miguel Castro Carrillo
La incubación de sueños no es algo nuevo; las culturas de la antigua Grecia y Tailandia utilizaban templos para buscar orientación a través de los sueños.
Pero el interés moderno por influir en el contenido de los sueños se popularizó a principios de la década de 2000, cuando el profesor Robert Stickgold, de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, descubrió que las personas que habían estado jugando al videojuego Tetris a menudo veían formas cayendo mientras se quedaban dormidas; un fenómeno que pasó a conocerse como el efecto Tetris.
El Dormio, un dispositivo creado por investigadores entre los que se encuentra el doctor Adam Haar Horowitz, de la Universidad de Harvard, monitorea señales fisiológicas mientras alguien se queda dormido y emite un estímulo verbal, como recordar soñar con agua, justo en el momento en que la persona entra en un estado conocido como hipnagógico.
Un estudio encontró que más del 70 % de los participantes reportaron haber soñado con un tema específico después de recibir un estímulo para soñar sobre él usando el Dormio, en el punto en el que experimentamos flujos de imágenes visuales vívidas mientras nos quedamos dormidos.
El interés de Haar Horowitz tiene un origen personal: tras un trauma infantil, su madre le susurraba mensajes tranquilizadores mientras dormía, lo que cambió las pesadillas recurrentes que tenía, por lo que considera que la ingeniería de sueños abre una nueva frontera científica, y afirma que una vez que se pueda guiar con éxito un sueño, será posible crear grupos de estudio que se puedan monitorizar y comparar de manera científica.
Para algunas personas, los sueños han desempeñado un papel inesperado en el procesamiento del duelo, como Mare Lucas, de California, quien sufrió años de pesadillas tras la muerte de su hijo adolescente, Zane. Pero después de someterse a una cirugía por cáncer de mama, despertó de la anestesia con una secuencia de sueños vívidos, amorosos y reconfortantes sobre Zane, que parecieron poner fin a las pesadillas que había estado experimentando.
Aunque la anestesia no es lo mismo que el sueño “normal”, muchos pacientes reportan sueños inusualmente positivos bajo anestesia, los cuales parecen tener fuertes efectos terapéuticos si se logra traer al paciente a un estado de vigilia más lentamente de lo que se hace habitualmente después de la cirugía.
Se espera que esto algún día pueda usarse para ayudar a las personas a manejar condiciones como trastorno de estrés postraumático (TEPT), ansiedad generalizada y depresión, lo que podría convertirse en una terapia independiente para individuos fuera del contexto quirúrgico; quizá algún día existan clínicas de sueños disponibles.
A medida que va aumentando el interés científico en la ingeniería de sueños, también crece el debate sobre su uso ético, y en 2021, la marca estadounidense de cerveza Coors produjo un anuncio de incubación de sueños que alentaba a las personas a dormirse después de ver imágenes surrealistas de valles montañosos, cascadas y un pez parlante con sombrero de copa sosteniendo una lata de cerveza.
Para Haar Horowitz, la ingeniería de sueños no se trata solo de ciencia o tecnología, sino de recuperar una parte significativa de nuestras vidas, debido a que los sueños son un espacio donde puedes hacer más, pensar más, crear más.
A medida que los investigadores avanzan, el mundo de los sueños ya no es solo una frontera pasiva de la mente; ahora se ha convertido en un campo de disputa entre quienes lo ven como un lugar que se puede explorar activamente y utilizar para fortalecer nuestra salud mental.







