La Ruta Durango-Mazatlán da comenzó desde la capital hasta el poblado El Soldado
Por Angel Castillo
Durango, Dgo
En una fresca mañana de viernes, la emoción del ciclismo de larga distancia se hizo palpable en las calles de Durango. La edición 17 de la aclamada Ruta Durango-Mazatlán, organizada por el grupo Correcaminos Bike, comenzó su viaje épico desde el Museo Bebeleche a las 5:30 horas. Con un grupo de casi 80 apasionados ciclistas, esta travesía prometía llevarlos desde la oscuridad de la madrugada hasta el resplandor del sol naciente, en el primer tramo de una jornada que les desafiaría física y mentalmente.
EL PARTIR DEL AMANECER
Con la ciudad de Durango aún sumida en la penumbra, el rugido de los pedales y el chirrido de las cadenas resonaron en las calles mientras los ciclistas emprendían su viaje. La salida se llevó a cabo desde el emblemático Museo Bebeleche, donde la atmósfera estaba cargada de expectativa y entusiasmo. A medida que las luces de las bicicletas parpadeaban en la oscuridad, los corazones latían al ritmo del desafío que aguardaba.
LOS PRIMEROS KILÓMETROS
En medio de la penumbra de la madrugada, los ciclistas se desplazaron en una formación compacta, abriendo camino a través de las calles tranquilas de Durango. El silencio era interrumpido solo por el suave zumbido de las ruedas sobre el asfalto y la respiración concentrada de los participantes. Los primeros kilómetros transcurrieron en un ambiente de camaradería, con los ciclistas apoyándose mutuamente en el inicio de esta desafiante odisea.
EL AMANECER Y LA LUZ DEL SOL
A medida que la caravana de ciclistas avanzaba, el horizonte comenzó a teñirse de colores cálidos y dorados. El sol emergió gradualmente, bañando las colinas circundantes con una luz suave y acogedora. Fue un momento de transición simbólica, donde la oscuridad de la madrugada cedió paso a la promesa de un nuevo día lleno de aventuras. El sol brillante iluminó el camino de los ciclistas, inyectando energía renovada en sus piernas y espíritus.
EL INICIO DE LA JORNADA
Los primeros 30 kilómetros de la ruta llevaron a los ciclistas desde la ciudad de Durango hasta el pintoresco poblado El Soldado. En este tramo inicial, los casi 80 ciclistas desplegaron su máximo esfuerzo y determinación. La carretera serpenteaba a través de paisajes cambiantes, desde zonas urbanas hasta áreas más rurales, ofreciendo un vistazo de la diversidad que caracterizaría todo el recorrido.
EL PRIMER TERCIO DE LA JORNADA
Aunque los ciclistas habían cubierto solo un tercio del camino total, el esfuerzo y la emoción eran palpables. Este primer tramo sirvió como una introducción a la intensidad y la belleza que les esperaba en los siguientes kilómetros. Los participantes se encontraban en el umbral de una jornada que pondría a prueba su resistencia física y mental, así como su capacidad para superar desafíos.



