La pérdida de un hijo representa un impacto psicológico profundo para las familias y también genera una afectación a nivel social, señaló Jorge Enrique Loera Castañeda, vicepresidente de Psicólogos en Durango.
Explicó que una muerte no se supera simplemente con el paso del tiempo, sino que las personas aprenden a vivir con la pérdida, por lo que llamó a las familias afectadas a buscar acompañamiento de profesionales certificados en tanatología y atención al trauma.
La muerte de los bebés deja una herida que requiere atención profesional: psicólogos
