El Mundial 2026 ha dado inicio con victoria de la selección nacional, pero siguen sin dar respuesta a múltiples problemáticas que el país afronta.
Por Luis Juárez
Una de las fiestas deportivas más importantes a nivel global ha dado inicio con el partido inaugural del Mundial FIFA 2026, al interior del Estadio Ciudad de México (Estadio Azteca), que abrió con el encuentro de las selecciones de México contra Sudáfrica. Un encuentro que resultó en victoria de 2-0 por parte del representativo nacional.
En el estadio, previo a dar comienzo la contienda dentro del campo de juego, se disfrutó de un espectáculo cultural en el que asistentes vivieron el júbilo de estar por presenciar uno de los eventos más importantes y que formará parte de la historia, al tratarse de la tercera ocasión en la que México es sede de esta competencia.
¿Pero qué pasó afuera antes, durante y después?
Antes de la llegada de las selecciones que pudieron instalarse en el país, semanas previas la sociedad presenció un gran número de inconformidades de grupos sociales que no dejarían pasar la atención internacional para lograr visibilizar lo que acontece en el país. Y es que diversos grupos dieron voz y gritos a sus protestas como:
-La CNTE (Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación).
-Colectivos de familiares de personas desaparecidas.
-Estudiantes normalistas y universitarios.
-Organizaciones campesinas, comerciantes y transportistas.
No solo fueron estos los sectores que manifestaron un descontento, sino también usuarios ciudadanos que hacen empleo de servicios públicos de transporte, que se vieron afectados por los trabajos de último momento para recibir a extranjeros con rehabilitación y remodelación de vialidades o estaciones del Metro que no se han terminado, a pesar de haber tenido un aviso previo de años.
A pesar de todas estas cuestiones sin resolver, los manifestantes y, claro, también ciudadanos, no se quebraron ante todas las trabas que se han presentado en el camino, todo para proyectar una imagen de que el país no atraviesa por una severa crisis, no solo nacional, sino también en un contexto internacional.
Llegó el 11 de junio, inauguración mundialista
Los protestantes no lograron ser disipados por las autoridades, a pesar de contar con un “alto” esquema de seguridad para evitar situaciones de riesgo (sí pasaron). No se quebraron. Porque las mismas autoridades registraron numerosas movilizaciones en distintos puntos de la capital.
Más de 20 marchas fueron las que se establecieron en la capital de México, entre concentraciones, protestas en el Centro Histórico, Paseo de la Reforma, Ciudad Universitaria y el sur de la ciudad.
Durante el partido en el que debutó la selección nacional, se lograron visibilizar marchas estudiantiles que calificaron al torneo como un Mundial “excluyente”, movilizaciones de familiares de desaparecidos para exigir verdad y justicia y, claro, protestas de maestros de la CNTE y otros colectivos sociales.
Los enfrentamientos entre fuerzas policiacas y protestantes no faltaron; se avistaron eventos violentos en los que por los aires los ciudadanos lanzaban objetos, el empleo de gas lacrimógeno y, por supuesto, el uso de la fuerza. Y aunque no se han dado noticias o avisos formales de una manera local, son mejores los medios internacionales para dar aviso de que hubo un gran número de detenidos.
Sí… ganó México 2-0, pero cuánto han perdido muchos
Tras la victoria del equipo mexicano, lo que para los aficionados de este gran deporte el silbatazo final significó motivo de festejo, para los colectivos fue una señal para mantener las protestas que se generaron desde días anteriores para llamar la atención mediática que consigue este evento deportivo. Las madres buscadoras no cesaron por hacer visible su pena por aquellos que han perdido, al realizar actos públicos en plazas de la capital.
No es el Mundial lo que se critica. Lo preocupante es la falta de empatía y respuesta de las instancias gubernamentales ante problemas que por años han afectado a miles de mexicanos. Mientras se celebran grandes eventos, siguen pendientes causas que merecen atención, sensibilidad y soluciones reales.
El Mundial es una celebración. La crítica va hacia la falta de sensibilidad y respuestas ante problemáticas que llevan años sin resolverse. La atención mediática no debería eclipsar las demandas de quienes siguen por esperar una justicia tangible.






