Menores de edad asociarían armas y violencia con poder y autoridad.
Por: Marta Casas.
Ante la preocupación por jóvenes que aspiran a integrarse a grupos criminales, el subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana, Hugo Nevárez, hizo un llamado a la sociedad a evitar el consumo y promoción de música que haga apología del delito, al considerar que este tipo de contenidos contribuye a normalizar la violencia y distorsionar la percepción del poder entre las nuevas generaciones.
El funcionario advirtió que existe una percepción equivocada entre algunos jóvenes, quienes llegan a creer que portar armas o vincularse con el crimen organizado les dará reconocimiento, autoridad o poder frente a la sociedad.Señaló que parte de este fenómeno se alimenta desde el entorno social y cultural, donde con frecuencia se difunden mensajes que glorifican la violencia, la ilegalidad y la figura del delincuente como símbolo de éxito.
“Hay una mala percepción entre muchos jóvenes en torno al poder, y equivocadamente piensan que las armas les van a dar autoridad ante la sociedad civil”, expresó.
Nevárez sostuvo que la promoción de música con contenidos que exaltan actividades ilícitas ha contribuido a formar una cultura equivocada, particularmente entre niñas, niños y adolescentes que todavía se encuentran en proceso de construcción de identidad y que pueden ser más vulnerables a este tipo de influencias.
Por ello, insistió en la necesidad de reorientar a la sociedad, especialmente a las nuevas generaciones, para evitar que estas narrativas sigan ganando terreno.
“Muchos menores de edad no tienen todavía una identidad consolidada y fácilmente pueden ser atraídos por estas falsas percepciones”, señaló.
El subsecretario hizo un llamado no solo a las familias, sino también a empresarios, sociedad civil, colegios de profesionistas y ciudadanía en general, a no reproducir ni normalizar prácticas o expresiones culturales que refuercen modelos ligados al delito.
Subrayó que este tipo de mensajes no ha dejado resultados positivos para la sociedad y, por el contrario, ha contribuido a la descomposición del tejido social, especialmente entre la población juvenil.
Indicó que la dependencia a su cargo trabaja en distintas acciones de concientización y prevención, aunque reconoció que estos esfuerzos institucionales no serán suficientes sin el acompañamiento de la sociedad y, en particular, de los padres de familia.
“Se requiere el apoyo de la sociedad y de los padres mismos para contrarrestar estas influencias”, apuntó.
Finalmente, reiteró la importancia de fortalecer la prevención desde el hogar, la escuela y los espacios comunitarios, para evitar que más jóvenes sean atraídos por modelos de vida relacionados con la violencia y el crimen.



