Redacción
La selección mexicana de fútbol se enfrenta a un reto inesperado debido a la remodelación del Estadio Azteca, su tradicional fortaleza. El equipo tricolor se ha visto obligado a buscar una nueva sede para disputar sus partidos como local, una tarea que ha resultado complicada debido al creciente descontento de la afición.
En los últimos encuentros, se ha evidenciado la falta de apoyo en las gradas, reflejando el hartazgo de los seguidores, quienes demandan resultados tanto de la selección como de los equipos de la Liga MX. Esta situación ha encendido las alarmas, poniendo en duda la capacidad de convocatoria de la selección en otros recintos.
Por otro lado, el denominado “moletour” —caracterizado por enfrentamientos ante selecciones de menor nivel en Estados Unidos— ha tomado un nuevo giro. Además de esos compromisos, México también enfrentará a equipos de ligas internacionales. El primer rival en este nuevo formato será el Valencia, uno de los clubes más reconocidos de La Liga española, lo que marca un cambio significativo para el equipo dirigido por Javier Aguirre.
El reto no solo será en la cancha, sino también en recuperar la confianza y entusiasmo de una afición cada vez más exigente.



