José Miguel Castro Carrillo
Pasamos un periodo caracterizado por los conflictos armados, la polarización política y una economía que parece favorecer solo a unos cuantos, pero también se registraron avances importantes en la salud que nos hacen mirar el futuro con optimismo.
El cáncer es una de las principales causas de muerte en el mundo, que tan sólo en 2020 se cobró la vida de casi 10 millones de personas, según la Organización Mundial de la Salud y a pesar de esa realidad abrumadora, muchos cánceres pueden curarse si son detectados a tiempo y se tratan eficazmente. Incluso, en los ya avanzados, se puede retrasar su progresión.
El Hospital Johns Hopkins, en Estados Unidos, y su centro de investigación realizan estudios sobre la inmunoterapia y la medicina de precisión, por lo que esta enfermedad ya no es una sentencia de muerte segura, ya que los tratamientos de cáncer ahora tienden a ser más precisos y personalizados que antes.
En Reino Unido, donde la tasa de supervivencia al cáncer se duplicó en 50 años, es decir, se prevé que 2 de cada 4 personas con cáncer sobrevivan 10 años o más ese diagnóstico, su experiencia en ese país también invita al optimismo, debido a que actualmente hay muchas maneras de tratar este mal y si se logra detectar en su fase más temprana, los tratamientos son más fáciles de administrar antes de que se extienda, por lo que su detección con prontitud les da más probabilidades de éxito.
Esto sin dejar de lado un estilo de vida saludable que evite el tabaco, llevar una alimentación balanceada, mantenerse activo, entre otros factores, que aunado a intervenciones médicas prometedoras, puede prometer una experiencia de vida por varios años más.
Asimismo, el desarrollo de vacunas que se les podría suministrar a personas con alto riesgo de sufrir ciertos tipos de cáncer para evitar que los desarrollen con una forma de enseñar al sistema inmunitario a reconocer células que podrían convertirse en cancerígenas en el futuro, pero que aún no lo son.
Anteriormente los tratamientos trataban de eliminar las células cancerígenas que crecían rápidamente, pero eso podía resultar en varios efectos secundarios y ahora se pueden ver detalles de células específicas, rutas y procesos biológicos que esas células cancerígenas emprenden para crecer, algo que no sucede en células sanas y con esa información, se pueden crear fármacos muy específicos para bloquearlo.
De ahí que la inmunoterapia y la medicina de precisión son dos de las áreas en las que los investigadores buscan ayudar a pacientes con alto riesgo de sufrir cáncer, pueden resultar más efectivas, funcionar por más tiempo y provocar menos efectos secundarios.
La detección temprana es clave y para ello se están desarrollando métodos innovativos que tratan de ser menos invasivos, como en el caso de la detección del cáncer de boca, donde se realizan pruebas de aliento para ayudar a detectar el cáncer de estómago y exámenes de orina para detectar cáncer de pulmón.
En el avance tecnológico en el área médica es donde muchos expertos encuentran un aliado en la inteligencia artificial y en la variedad de herramientas que ofrece la ciencia computacional, no solo para recopilar y procesar rápidamente cantidades inmensas de información de cada paciente, sino para analizarla en detalle y hacer proyecciones.
Pese a los extraordinarios avances en los países desarrollados, la OMS advierte sobre las grandes inequidades que existen en el mundo frente al cáncer, pero se espera que conforme pase el tiempo estos alcances médicos se extiendan a todo el mundo y se cuente con optimismo para ver el futuro de la salud de los seres humanos.



