La temporada de lluvias 2026 se perfila con un arranque favorable para Durango, aunque con variaciones importantes a lo largo del verano, en un año marcado por la posible llegada del fenómeno de El Niño y una alta actividad ciclónica en el país.
De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional, las precipitaciones comenzarán en mayo y se consolidarán en junio, periodo en el que se espera una señal húmeda que podría beneficiar al campo. Sin embargo, en julio se prevé una disminución, con lluvias cercanas o por debajo del promedio, antes de un repunte hacia septiembre y octubre, cuando incluso podrían superar los niveles habituales.
Este comportamiento está asociado a la transición hacia el fenómeno de El Niño, con una probabilidad del 61% de desarrollarse entre mayo y julio, y con tendencia a fortalecerse entre agosto y octubre, en plena temporada de ciclones. Incluso, hacia el invierno existe un 25% de probabilidad de que evolucione a un evento fuerte.
En cuanto a la actividad ciclónica, se pronostican entre 18 y 21 sistemas con nombre en el océano Pacífico y de 11 a 15 en el Atlántico. Del total en el Pacífico, de 4 a 5 podrían alcanzar categorías mayores (3, 4 o 5), mientras que en el Atlántico se prevé entre 1 y 2 huracanes de gran intensidad.
Aunque Durango no es zona de impacto directo, estos fenómenos suelen aportar humedad al norte del país, lo que influye en el comportamiento de las lluvias en la entidad.
A la par, se anticipan temperaturas por arriba del promedio durante gran parte del verano, con alto potencial de ondas de calor, especialmente en los meses de julio y agosto.




