José Miguel Castro Carrillo
En nuestra experiencia como seres humanos percibimos el tiempo como una secuencia de sucesos, es decir, un futuro que se vuelve presente y un presente que se transforma en pasado.
Sentimos que el presente es lo único que existe, pero es efímero, se esfuma a cada segundo, el pasado es lo que ha dejado de ser y se aleja de nosotros rumbo al olvido, aunque parte de el permanece en nuestros recuerdos, mientras que el futuro es algo potencial que aún no ha sucedido, promete diversos caminos alternativos.
Los físicos no se ponen de acuerdo a la hora de contestar la pregunta general de que es el tiempo, pero si hay consenso en aceptar lo que dice la teoría de la relatividad de Albert Einstein, que presenta un universo donde el espacio y el tiempo son inseparables y se influyen mutuamente, donde los fenómenos se experimentan de distintas maneras según el estado de movimiento de los observadores.
Según Einstein, el tiempo también transcurre más lentamente cuando un cuerpo experimenta una fuerza gravitacional mayor, y otro de los principios aceptados por los físicos es que el tiempo va para adelante y nunca para atrás.
En la película Interestelar de Christopher Nolan, hay una escena que lo explica, el protagonista desciende a un planeta sometido con intensa gravedad, por encontrarse cerca de un agujero negro. Cuando regresa a la nave principal tras lo que para él ha sido poco más de una hora, se encuentra con otro tripulante y para él, han pasado 23 años.
La dilatación del tiempo ha sido comprobada de manera experimental en las últimas décadas, usando ultra precisos relojes atómicos y modernos aceleradores de partículas. A lo que se ha sumado la detección de las ondas gravitacionales generadas por las distorsiones en el espacio-tiempo.
Una nueva corriente en la física que lleva el nombre de ¨Teoría post-cuantica de la gravedad clásica¨ añade aún más complejidad a la noción del tiempo, al imbuirlo de un grado de azar, donde la forma en la que transcurre el tiempo oscilar aleatoriamente en determinadas partes del universo como el flujo y reflujo de un arroyo.
Estas fluctuaciones ocurren por la interacción entre el mundo cuántico, que tiene un comportamiento extraño e impredecible. Y el tejido del espacio-tiempo, que esta dominando por reglas previsibles, lo que explicaría curiosidades del cosmos como que una partícula pueda estar en dos sitios al mismo tiempo o estar conectada con otra millones de años luz.
En su libro ¨Breve historia del tiempo¨, el famoso físico británico Stephen Hawking menciona la existencia de un ¨tiempo psicológico¨, que se trata de la manera en la que nuestro cerebro procesa la relatividad temporal.
Por alguna razón que la ciencia neurológica aún no ha logrado explicar, una parte de nuestra psique interpreta el devenir en términos de pasado y, presente y futuro, estamos atrapados en un cerebro limitado que entiende así algo tan complejo como el tiempo.
Una de las nociones que pueden dejarnos más desconcertados es que, en teoría nuestro pasado sigue existiendo en alguna parte del universo, dado que espacio y tiempo son inseparables e interactúan, todos y cada uno de los acontecimientos de nuestras vidas ocurren en un espacio-tiempo diferente, aunque sucedan en lo que creemos que es el mismo sitio, como si nuestra existencia fuera una sucesión de instantáneas.
El ¨yo¨ actual ya no ocupa el mismo espacio-tiempo que el de hace un segundo. El que dejaste atrás sigue existiendo en otro plano, aunque no se puede ver, así cada segundo que pasa, por lo que hay que darle tiempo al tiempo y disfrutar casa instante de la vida.



