Aunque es cierto que esta costumbre ha disminuido con el tiempo, sigue siendo una parte importante de la cultura y la fe de muchas familias mexicanas.
Por: Geraldo Rosales.
La tradición de “levantar al Niño Dios” es una costumbre muy arraigada en México, especialmente en la fecha del 6 de enero, Día de Reyes, o el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Esta práctica simbólica representa la huida de la Sagrada Familia a Egipto para proteger al Niño Jesús del rey Herodes.
Cuando se parte la Rosca de Reyes, el muñeco del Niño Jesús se esconde dentro del pan, y la persona que lo encuentra se convierte en su “padrino” o “madrina”, asumiendo la responsabilidad de cuidarlo y presentarlo en la iglesia el Día de la Candelaria. Esta tradición simboliza la protección y el cuidado que San José y la Virgen María brindaron al Niño Jesús.
Aunque es cierto que esta costumbre ha disminuido con el tiempo, sigue siendo una parte importante de la cultura y la fe de muchas familias mexicanas. El Día de la Candelaria, los padrinos llevan al Niño Jesús a la iglesia para que sea bendecido, y se comparte una comida especial con la familia y amigos.

La tradición de la Rosca de Reyes es una parte integral de la cultura mexicana, y su significado va más allá de la simple degustación de un delicioso pan. Es un momento para reunirse con la familia y los amigos, y para recordar la importancia de la fe y la tradición en nuestras vidas.



