Por Luis Peyro
Difícil pregunta si no lo tienes claro, pero estoy seguro de que, para este punto, ya están en tu cabeza dos o tres personas que quieres, que te interesan y que esperas que siempre estén bien. Y es muy probable que, entre esas personas en las que pensaste, estén miembros de tu familia: mamá, papá, abuelos, tíos, hermanos, primos; alguien con quien compartes sangre y que guarda un lugar especial en tu vida.
Para mí, es importante que hablemos de esto: la familia. Y es que, como jóvenes, estamos sumergidos en una generación que premia la inmediatez de las redes sociales, las vidas “perfectas” que nos presenta el algoritmo de Instagram, en el cual cada vez más personas están dispuestas a sacrificar lo que haga falta para “pertenecer” a este modo de vida que es, por decir lo menos, irreal. Estamos tan acostumbrados a ello que buscamos la aprobación de desconocidos antes que dedicar tiempo a las personas más importantes para nosotros.
Las cosas han cambiado mucho. Escuchar historias de nuestros familiares mayores seguro nos transporta a una época en la que la familia era un núcleo sólido para salir y enfrentar el mundo real. Comentaba en una entrevista, hace un par de días, que el consumo desmedido de pantallas es una dependencia silenciosa que nos aleja cada vez más de nuestros seres queridos.
Creo que vale la pena que las juventudes tomemos unos minutos, literalmente dos minutos de nuestro día, detengamos todo y pensemos con quién estamos agradecidos. Busquemos el momento presente y regalémonos momentos con quienes más queremos, aquí, en el mundo real. Si estás leyendo esto en un momento correcto, ve y abraza a esa persona en la que pensaste; tal vez no lo habías hecho en un rato. A mis padres y hermanas: gracias por su apoyo y respaldo constante. Los pienso siempre.
El sábado pasado, en la carrera Circus Neon 5K que organizamos desde el Instituto Duranguense de la Juventud, tuve el gusto de ver cómo la convivencia en familia sigue ganando terreno en el consumo de nuestro tiempo. Más de 2,000 corredores, en su mayoría jóvenes, pero acompañados de seres queridos, se dieron cita para disfrutar de una tarde de deporte, música, comida, luces y convivencia. Al final, es eso por lo que trabajamos: por la mejora de las condiciones en las que vivimos, desde el deporte, la recreación saludable y, por supuesto, desde las juventudes y sus familias.






