34 años de trabajo quedaron bajo las cenizas; incendio destruye empresa AbaCco

Areli Noriega

Martha Casas
Aún había brasas en el lugar, olor a humo, humedad, agua acumulada y charcos; carbón por todos lados y un empresario todavía en shock por lo ocurrido. En medio de la destrucción, una familia lastimada y 17 trabajadores que hoy enfrentan la incertidumbre sobre su fuente de empleo.

El incendio se reportó alrededor de las cinco de la mañana en las instalaciones de Ábacco, empresa dedicada principalmente a la comercialización de consumibles para computadoras, impresoras y equipo de oficina, además de artículos de papelería.

La alarma del negocio avisó; encontró escena devastadora

Las alarmas del negocio se activaron ante la intensidad de las llamas y alertaron al propietario, Víctor Hugo Juárez Larios, quien acudió al establecimiento. Lo que encontró fue una escena devastadora: el fuego había consumido prácticamente todo a su paso en los tres de la edificación.
En cuestión de minutos, las llamas acabaron con buena parte de 34 años de esfuerzo y trabajo de esta empresa duranguense.

Más allá de la pérdida económica; duele

De acuerdo con una primera estimación del propietario, tan solo el inventario perdido representa alrededor de tres millones de pesos. A ello se suma la estructura, el equipamiento, las instalaciones y otros daños en el inmueble, por lo que la afectación económica podría alcanzar los 20 millones de pesos. Detrás de esa cifra hay 17 colaboradores y sus familias, que hoy quedan en una situación de incertidumbre ante la pérdida de su centro de trabajo.
Y más allá de la pérdida económica, duele más lo emocional, ver en cenizas toda una vida de trabajo, una empresa que en 34 años había pasado turbulencias y se había levantado de todas ellas; está vez el golpe fue mayor.
Hasta el momento se desconoce dónde comenzó la conflagración y serán los peritajes correspondientes los que determinen las causas del incendio.
El propietario reconoció además la labor de los elementos de Bomberos, quienes trabajaron para controlar y sofocar las llamas y evitar que el fuego se propagara.

Sin una póliza

En toda esta historia, hay otro elemento que hace todavía más complicada la situación: debido a las condiciones económicas que atraviesan las empresas, el pago de la póliza de seguro no había podido cubrirse, por lo que el negocio no contaba con esa protección al momento del siniestro.
Ahora, además de intentar dimensionar las pérdidas y buscar una manera de volver a empezar, el empresario hace un llamado a sus proveedores para su comprensión y a quienes tienen adeudos con la empresa para que cumplan con sus pagos. En este momento, cada recurso puede representar una posibilidad para enfrentar la emergencia.
Ábacco perdió esta madrugada buena parte de lo construido durante 34 años. Lo que queda ahora es comenzar a recoger los restos, proteger a los trabajadores y encontrar la manera de reconstruir una empresa que, hasta ayer, era parte de la vida comercial de Durango.

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