José Miguel Castro Carrillo
La memoria puede ser algo muy volátil, ya sea al intentar recordar nombres de personas, una lista de cosas que necesitas comprar o mientras te preparas para un examen o una entrevista de trabajo, la información que estaba en tu mente un minuto antes puede desvanecerse al siguiente.
Sin embargo, hay una forma sencilla de darle un impulso inmediato a tu memoria mientras intentas aprender información nueva: súbete a una bicicleta estática durante unos minutos o da una caminata enérgica.
Podemos mejorar nuestra memoria haciendo ejercicio aeróbico, o cardio, y desde hace tiempo se sabe que la actividad física mejora nuestro desempeño en tareas y fortalece áreas del cerebro vulnerables al envejecimiento, lo que potencialmente ralentiza el deterioro cognitivo.
Pero el ejercicio físico también puede fortalecer una zona del cerebro importante para la memoria: el hipocampo, y es por eso que puede tener un efecto positivo en nuestros recuerdos y más, cuando se ha descubierto que el ejercicio moderado varias veces a la semana aumenta el tamaño del hipocampo.
Otros estudios han demostrado que el momento del ejercicio también puede marcar una diferencia: salir a caminar cuatro horas después de aprender algo puede mejorar la retención y recuperación posterior de la memoria en comparación con hacer ejercicio inmediatamente después, mientras que, por otro lado, los ejercicios de estiramiento, en comparación, no proporcionaron ningún impulso a la memoria.
Un grupo de neurocientíficos observaron la actividad en el cerebro de 14 personas inmediatamente después de hacer ejercicio y vieron pequeñas ráfagas de actividad eléctrica que fluían entre las células cerebrales, o neuronas, que se sabe que son importantes para consolidar recuerdos.
Estas “ondas cerebrales” son un fenómeno en el que muchas neuronas se activan al mismo tiempo, estas ondas desempeñan un papel clave en cómo el cerebro empaqueta y almacena recuerdos durante el sueño y en períodos de descanso tranquilo.
Los participantes padecían epilepsia resistente a los medicamentos, pero el estudio se centró en partes del cerebro que estaban sanas y producían señales eléctricas normales, donde el equipo de especialistas monitoreó los cerebros de los participantes para ver qué sucedía después de una breve ráfaga de actividad.
Encontraron que después del ejercicio hubo un aumento en las ondas en el hipocampo, así como en otras áreas conectadas a él, por lo que los investigadores consideran que esto ayuda al cerebro a consolidar recuerdos.
Estos pacientes tenían temporalmente electrodos implantados en el cerebro, lo que permitió al equipo observar la actividad eléctrica antes y después de que hicieran ejercicio en una bicicleta estática, por lo que también se monitoreó la actividad eléctrica en pacientes sometidos a evaluación para cirugía de epilepsia.
Aunque los participantes no realizaron ninguna actividad de aprendizaje como parte del estudio, investigaciones previas habían indicado que las “ondas” podrían ser un candidato para fijar recuerdos, ya que ocurren demasiado rápido para ser detectadas por escáneres cerebrales estándar, lo que convierte a este estudio en el primero en mostrar cómo el ejercicio influye directamente en la actividad eléctrica del cerebro.
Esta sincronía puede proporcionar una explicación biológica de por qué las personas suelen recordar mejor la información si hacen ejercicio poco después de aprenderla, lo que nos permite pensar mejor sobre el envejecimiento, especialmente porque fortalecer las áreas importantes para la memoria podría ayudar a proteger el cerebro del deterioro cognitivo.







