Usuarios como Judith Aceves, Guillermina Nájera Quintana y Francisco Javier Sosa destacan las condiciones óptimas del agua y reconocen el cambio
Por: Geraldo Rosales
La rehabilitación de espacios deportivos avanza en Durango con la recuperación de las albercas municipales, que hoy operan como centros para la activación física, la formación deportiva y la convivencia. Toño Ochoa ha priorizado la mejora de instalaciones como la Alberca Olímpica 450 y los centros acuáticos, dentro de una estrategia para ofrecer a la ciudadanía espacios dignos, seguros y accesibles que impulsen la salud física y emocional.
Quienes acuden a diario reconocen el cambio. Usuarios como Judith Aceves, Guillermina Nájera Quintana y Francisco Javier Sosa destacan las condiciones óptimas del agua, la limpieza, la atención de los instructores y la modernización general. Historias como la de María Soledad González Franco, que pasó de no saber flotar a avanzar en la natación, y la de María del Rosario Bonilla, quien resalta espacios adecuados para niñas y niños que compiten, reflejan el impacto directo en la comunidad.
Más allá del deporte, las albercas se consolidan como puntos de encuentro familiar y de bienestar. El Gobierno Municipal, a través del Instituto de Desarrollo Humano, mantiene la inversión en infraestructura para ampliar el acceso a actividades que generan hábitos saludables. Con estos resultados visibles, la administración de Toño Ochoa reafirma su compromiso de seguir recuperando espacios que formen deportistas, cuiden la salud y fortalezcan la convivencia de la gran familia duranguense.





