Sobrevivieron a la persecución cristera, la Revolución y hasta a la pasión de Pancho Villa
Martha Casas
Pocos imaginan que bajo una de las casonas más emblemáticas del Centro Histórico de Durango existen tres túneles ocultos que han sobrevivido al paso de los siglos. Menos aún que el inmueble donde fueron encontrados conserva huellas de su pasado minero y forma parte de una de las historias más intrigantes que aún se cuentan sobre el viejo Durango.
Lo que hoy es el Hotel Casona de los Pavorreales guarda mucho más que una historia de hospedaje o un delicioso desayuno. La propiedad, edificada originalmente en 1780, fue reconstruida en 1886, y rescatada en 2022; conserva vestigios de distintas etapas de la historia duranguense, desde la época colonial hasta los años de auge minero que marcaron el desarrollo económico de la región.
Uno de esos rastros permanece a la vista de quienes recorren el inmueble: una antigua pieza de madera donde aún puede leerse la inscripción “National Carbon Company Cleveland”, recuerdo de una etapa en la que la propiedad estuvo vinculada a actividades relacionadas con la minería.
El hallazgo más sorprendente se encuentra bajo tierra
Los túneles fueron descubiertos en 2022 durante los trabajos de rehabilitación del inmueble, cuando se realizaban obras para sustituir antiguas instalaciones de drenaje. Al excavar, los trabajadores encontraron espacios huecos bajo la construcción y el hallazgo fue reportado al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), instancia que mantiene bajo resguardo el área.
Actualmente sólo una parte puede observarse como atractivo turístico. El acceso al resto permanece restringido debido a su valor patrimonial.
Al fijarla mirada hacia el interior de los pasadizos, la escena parece detenida en el tiempo. Muros de piedra levantados con técnicas antiguas forman un estrecho corredor que se interna subterráneo. Al fondo, tres pesadas puertas de madera que custodian un pasado del que aún quedan más preguntas que respuestas.
De los tres túneles localizados, uno conserva buena parte de su estructura original, mientras que otros presentan derrumbes parciales provocados por el paso de los años.
¿Qué comunicaban? ¿Quiénes los construyeron? ¿Cuál era su verdadera función?
Las respuestas definitivas siguen siendo esquivas, pero de acuerdo con Edgar Lara, gerente del inmueble, historiadores y conocedores de la historia local han planteado la posibilidad de que estos pasadizos formaran parte de una red subterránea que conectaba distintos puntos estratégicos del antiguo Durango; las versiones más difundidas señalan que podrían dirigirse hacia la Catedral Basílica Menor, el antiguo Palacio del Conde de Súchil y la Plaza de Armas, aunque la magnitud de los colapsos y las restricciones para intervenir el sitio han impedido confirmar plenamente su recorrido.
La casona está en un lugar privilegiado en calle Pino Suárez entre Juárez y Victoria, frente al templo.
¿Qué guardan estos túneles?
Los túneles de la Casona de los Pavorreales no sólo son una estructura subterránea. Son una pieza histórica fascinante que permite asomarse a distintas etapas de la vida de la ciudad: la fundación colonial, el auge minero, las leyendas revolucionarias y los relatos que aún sobreviven entre quienes conocen el viejo Durango.
Algunas narraciones sostienen que estos corredores fueron utilizados durante la época colonial para el traslado seguro de mercancías y valores.
También habría sido un lugar importante en la época cristera, donde había persecución y estos pasadizos permitían trasladarse entre templos y edificios religiosos.
Otras los vinculan con los años de la Revolución Mexicana, cuando la incertidumbre y los conflictos marcaron la vida cotidiana de la ciudad. “Dicen que ahí escondían a las doncellas cuándo Pancho Villa andaba en la ciudad porque era muy enamorado.
Asi, mientras el Centro Histórico mantiene su ritmo cotidiano en la superficie, bajo sus calles permanecen ocultos estos corredores de piedra que siguen despertando la curiosidad de visitantes, historiadores y amantes de las historias antiguas.
Más de dos siglos después de la construcción de la casona, los túneles continúan ahí, silenciosos y oscuros, resguardando secretos que quizá nunca terminen de revelarse; más inquietante y asombroso resulta saber que no son los únicos que existen bajo las calles que cotidianamente se transitan.







