José Miguel Castro Carrillo
Marcelo Schuster es filósofo y escritor argentino-mexicano, doctor por la UNAM. Su filosofía no es de libros de texto: él le llama “filosofía literaria” o “instalaciones textuales”, por lo que en su obra mezcla poesía, concepto y arte para pensar desde América Latina.
El pensar desde América, no desde el “ocaso europeo”, se debe a que la filosofía europea lleva décadas en “crepúsculo”: agotada, hablando del fin. Schuster propone salir de ahí y hacer un “gesto inaugural”: volver a nombrar el mundo desde acá. “Nos pensamos como naciones independentistas, pero todavía no hemos nombrado nuestros ambientes”. Por eso su libro “Coleópteros. El sobrevuelo de la filosofía” se divide en: Crepúsculo, Nocturnidad y Aurora. La idea es pasar de la decadencia a un nuevo amanecer del pensamiento latinoamericano.
La filosofía como literatura y poesía, porque para él “la labor filosófica es más una tarea literaria”. No le interesa solo argumentar. Usa la poesía para que el concepto “venga y a la vez se dé a la fuga”. Toma al “coleóptero” como símbolo: algo que cambia de forma, metamórfico. De esta manera, sus libros parecen “máquinas de guerra” o “instalaciones textuales” donde imagen y escritura se desarman.
Asimismo, ha incursionado en el cine-ensayo con “El ojo-grama de la historia” y ha montado dos instalaciones, la pieza holográfica “Ilse en la Sinagoga histórica” y la escultura-fósil “Las revoluciones elementales”, ambas en el marco del Festival Internacional de las Luces México FILUX.
Pensar la violencia y el trauma en México y en Latinoamérica, como en su libro “Historia contemporánea de las dolencias”, donde junta filosofía con casos reales: Ayotzinapa, feminicidios en Juárez y hace “arqueología de la huella”; desentierra rastros, restos, fósiles de la violencia para entenderla. A eso le llama “giro forense”.
También trabaja con personajes como la memoria, la muerte y sus padres: en “In rigor mortis” dialoga con su padre moribundo y con Derrida como “medium”, mientras que en otras de sus obras dialoga con filósofos y pensadores como Spinoza, Lévinas, Bergson, Derrida, Heidegger, pero no los copia, discute con ellos y agrega su voz desde “otra orilla del mundo”.
Así, Schuster quiere descolonizar el pensamiento. Su apuesta es que la filosofía deje de repetir a Europa y se atreva a nombrar desde cero las cosas de América, usando literatura, arte y el dolor de nuestra historia.
Los libros del filósofo Marcelo Schuster son una familia ya numerosa que se mueve en las pantanosas fronteras entre la filosofía, el arte, el pensamiento crítico, el análisis sociológico y, en el caso de su último libro, un espacio para memorias personales.
Lo dice el autor: “Juego un poco con una especie de diagnóstico que siento que pasa con la filosofía en las últimas décadas. El pensamiento europeo lleva la filosofía a la idea de que está en un final, que hay una especie de agotamiento, de agobio, y un poco lo que yo hago es partir este diagnóstico, lo que yo llamo crepúsculo, partir esta figura crepuscular para partir al diagnóstico de la herencia europea, desde aquí trato de repensar si sería posible volver a pensar casi como por primera vez las cosas”.
Así, se convierte casi en una contrafigura, en donde parece que no hay manera de que la filosofía pueda poner la primera piedra. Por eso el acto poético: es posible volver a hacer este gesto del nombrar, cuando no se nombra desde el ocaso, desde el fin, desde esta herencia europea, sin la cual no habría cómo pensar filosóficamente, pero al mismo tiempo redoblar esa mirada desde otra orilla, desde otro lugar del mundo.
