Por Martha Casas
El 10 de marzo de 2025 quedó marcado en la memoria de Durango. Aquel día, 14 personas perdieron la vida en un accidente carretero que no solo arrebató historias y proyectos de vida, sino que dejó a decenas de familias sumidas en el dolor, la incertidumbre y la espera.
Hoy, más de seis meses después, la herida sigue abierta. Si bien la reciente detención de los presuntos responsables representa un paso importante hacia la justicia, las familias insisten en que todavía falta mucho camino por recorrer. “Toqué muchas puertas y no se me escuchó”, relató María Aseneth Rangel, dueña de la empresa afectada Aser tours, que no solo sufrió un accidente en su empresa, sino que en él perdió a su esposo. Esto refleja la lucha silenciosa que han enfrentado para que su dolor no quede en el olvido.
A la par del proceso judicial, se vive otra batalla: la de las aseguradoras. Mientras la empresa Qualitas ha dado respuesta, aunque lenta, con pagos que rondan los 500 mil pesos a algunos pasajeros, el caso con HDI permanece estancado. Los familiares de los operadores fallecidos siguen esperando ser indemnizados, pues la póliza depende de la aseguradora, que ha dado evasivas hasta el punto de provocar una queja formal ante la CONDUSEF.
“Nos ofrecieron 2 millones de pesos por la indemnización del vehículo, pero nada por la vida de quienes iban al volante. No podemos aceptar que su memoria quede reducida a trámites y excusas”, señaló la entrevistada, con la esperanza de que el proceso avance y la verdad se honre con justicia y dignidad. El próximo viernes será la audiencia final para los presuntos responsables.
Para quienes perdieron a un ser querido en esa carretera, la lucha no se reduce a montos ni a papeles: es el clamor porque esa tragedia no quede impune, y porque el nombre de las víctimas se recuerde con respeto y verdad.






