- Las puertas permanecen selladas con cintas de precaución y oficios de la FGR; todavía no hay una explicación definitiva sobre lo que ocurrió en la unidad neonatal.
Hay lugares a los que nadie quisiera entrar, no por miedo a lo que pueda encontrarse detrás de una puerta, sino por lo que ocurrió ahí y las preguntas que siguen sin respuesta.
A un mes de la muerte de cinco recién nacidos en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) del Hospital General de Zona número 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), las puertas de acceso permanecen bajo resguardo de la Fiscalía General de la República (FGR).
Tres cintas amarillas con la leyenda “Precaución”, un letrero negro con las palabras “No pasar” y cuatro oficios ministeriales sellados cubren los accesos de vidrio. Detrás de ellos está el área donde cinco familias vivieron la peor noticia que pueden recibir unos padres: la muerte de sus hijos recién nacidos.
Los tonos pastel de las puertas, los colores suaves que suelen acompañar los espacios destinados a recibir y cuidar la vida, contrastan con las cintas de restricción. Hoy, la imagen de la unidad es otra: la de un sitio bajo investigación, cerrado al paso y rodeado de interrogantes.
La tragedia comenzó el 15 de septiembre, cuando murieron tres de los cinco bebés. Los otros dos fallecieron los días 18 y 19. Durante las investigaciones sanitarias se identificó la presencia de Klebsiella pneumoniae, en cuatro de los recién nacidos, un hallazgo que colocó bajo escrutinio las condiciones de atención en el área neonatal.
Pero la detección de la bacteria no constituye, por sí sola, una explicación definitiva de las cinco muertes. Las causas de cada fallecimiento y las posibles responsabilidades médicas o institucionales deben establecerse mediante las investigaciones correspondientes.
Un mes después, las respuestas siguen pendientes
Los fallecimientos derivaron en investigaciones clínicas y epidemiológicas, el cierre de la unidad a nuevos ingresos y la intervención de autoridades federales. El caso también llegó a la FGR, ante la exigencia de las familias de conocer qué sucedió con sus hijos y si hubo omisiones en la atención que recibieron.
El director general del IMSS, Zoé Robledo, informó que se desarrollarían investigaciones en los ámbitos médico, legal y laboral. Posteriormente, se dio a conocer la realización de exhumaciones para practicar estudios que permitan establecer las causas de los fallecimientos.
A un mes de los primeros decesos, las puertas siguen ahí, cubiertas por cintas amarillas y documentos oficiales. No hay acceso para quienes antes entraban con la esperanza de que sus bebés salieran adelante. El lugar permanece como una escena bajo resguardo ministerial y como el recordatorio de una tragedia que todavía exige respuestas.
