¡Feliz Día a todas y todos los maestros!

Amaury Carrola

“Un maestro afecta a la eternidad; nunca se sabe dónde termina su influencia.”

Por: Areli Noriega.

Cada 15 de mayo se conmemora en México el Día del Maestro, una fecha establecida mediante decreto en 1917. Este día coincide con la toma de Querétaro en 1867, durante el triunfo republicano, así como con la festividad de San Juan Bautista de La Salle, patrono de la educación. Más que una celebración, es un reconocimiento a la invaluable labor que las y los docentes desempeñan en la sociedad.

Existen maestros y maestras que enseñan y educan, pero son pocos aquellos que verdaderamente guían el camino de la vida; quienes ayudan en la toma de decisiones, quienes se quedan unos minutos después de clase para escuchar, aconsejar y acompañar durante el proceso académico y personal.

La vocación es, sin duda, la base de la educación. Las y los docentes cumplen un papel fundamental como agentes de cambio, capaces de desarrollar habilidades, inspirar sueños y orientar a las nuevas generaciones en su aprendizaje. Gracias a su labor, se forman profesionistas preparados y ciudadanos que contribuyen al desarrollo social del país.

La vida escolar es un recorrido que va desde el preescolar hasta un posgrado, y en cada etapa hay maestras y maestros que dejan huella en generaciones enteras. Detrás de cada niño que aprende a leer y escribir, existe un docente que enseñó con paciencia, repitió una y otra vez y permaneció presente en cada logro.

Cada 15 de mayo es también recordar a la “maeta” que se disfraza, baila, pinta y crea junto a sus estudiantes de tres, cuatro y cinco años; aquella que muestra el mundo por primera vez a pequeñas generaciones recién llegadas a la vida, llenando sus días de colores, curiosidad y alegría.

Es celebrar a las y los maestros que responden preguntas difíciles, que acompañan el paso de la niñez a la adolescencia y que forman mexicanos orgullosos de su patria en cada homenaje a la bandera. Son docentes que ven entrar niños y despedir adolescentes en búsqueda de su identidad.

También es reconocer a quienes abrazan en un mal día, escuchan los problemas más difíciles y tienen paciencia en una de las etapas más complejas de la vida. Porque cualquiera puede enseñar, pero no cualquiera logra convertirse en “el maestro” o “la maestra” que deja una marca para siempre. Muchos enseñan; pocos realmente guían.

Cada mayo recordamos con cariño a aquellos docentes que ayudaron a tomar una de las decisiones más importantes de la vida: elegir una carrera. A quienes no sólo impartieron una clase, sino también lecciones de vida, motivando a continuar estudiando y creyendo en uno mismo.

Y también a quienes vieron más allá de una calificación, descubriendo talentos y formando profesionistas. Maestros y maestras que, además de compartir un aula, compartieron el amor y la pasión por su profesión.

En México, cualquiera que haya pasado por una escuela puede recordar al menos a un maestro por quien valió la pena asistir a clases ese día.

Desde el preescolar hasta la universidad, las y los maestros son pilares fundamentales en la formación de ciudadanos, profesionistas y, sobre todo, de buenas personas. No existen palabras suficientes para agradecer a quienes viven la educación con pasión, entrega y verdadera vocación.

Te recomendamos leer…

Share This Article