HAZ DEL TU TRABAJO UNA VOCACIÓN

Amaury Carrola

José Miguel Castro Carrillo

Podemos pensar que trabajamos para ganarnos la vida, mantener a nuestra familia o pagar las facturas, pero detrás de estas razones superficiales, existen motivaciones más profundas de las que quizás ni siquiera somos conscientes, pero que nos llevan a actuar de diferentes maneras con respecto a nuestras actividades que consideramos como un trabajo.

Puede que nos demos cuenta de que trabajamos porque sentimos que no tenemos muchas opciones, tal vez nuestro estilo de vida actual o nuestra seguridad dependan de ello. O puede que trabajemos porque nos gusta sentirnos realizados y significativos. O porque nos permite contribuir y ayudar a los demás.

Podemos considerar el trabajo como empleo, y trabajar principalmente para ganar suficiente dinero para mantener su vida fuera del trabajo, y en ese caso, podríamos preferir hacer otra cosa si tenemos estabilidad financiera. Muchas veces deseamos que el tiempo pasara más rápido en el trabajo, se esperan con ansias los fines de semana y las vacaciones, pero sobre todo la jubilación.

Si tomamos en cuenta el trabajo como carrera profesional, hay personas que consideran su trabajo principalmente como una carrera profesional, que disfrutan de su trabajo, pero planean pasar a un puesto de mayor nivel dentro de cinco años, tienen varios objetivos para los puestos futuros que les gustaría ocupar. Con muchas ganas de conseguir un ascenso, que se considera un reconocimiento al buen trabajo y al éxito en la competencia con los compañeros.

El trabajo como vocación hace que las personas consideren su trabajo como una parte vital de su vida, orgullosos de ello, porque piensan que lo que hacen contribuye a tener un lugar mejor, además de animar a otros a unirse a su sector laboral, sin ganas de jubilarse, sino de seguir disfrutando de lo que realizan.

En un estudio de investigación realizado por Amy Wrzesniewski, se detectó que quienes pertenecían al grupo de vocación estaban más satisfechos con sus trabajos y con su vida en general que quienes pertenecían a los grupos de empleo o carrera profesional. En comparación con estos últimos, quienes pertenecían al grupo de vocación también afirmaron faltar menos al trabajo.

Según Verywell Mind, la motivación extrínseca se refiere a la conducta impulsada por recompensas externas. Estas recompensas pueden ser tangibles, como dinero o buenas calificaciones, o intangibles, como elogios o fama. La motivación intrínseca se refiere a la conducta impulsada por recompensas internas. En otras palabras, la motivación para realizar una acción surge del interior del individuo porque le resulta naturalmente satisfactoria.

Al igual que ocurre en la educación, quienes se sienten intrínsecamente motivados por su trabajo experimentan mayor satisfacción y realización personal que quienes se sienten extrínsecamente motivados. Además, los efectos positivos son más duraderos.

Al abrazar nuestra vocación anhelamos afrontar nuestro trabajo cada día con ilusión, energía y entusiasmo, queremos estar tan absortos en lo que hacemos de manera que se pierda la noción del tiempo, que el trabajo esté alineado con nuestros valores y sea un medio para vivir nuestro propósito.

Si bien nuestra motivación principal puede ser la vocación, podemos desviarnos por obstáculos y tentaciones que nos hacen olvidarla, a veces, la negatividad de nuestros compañeros que tienen una perspectiva diferente del trabajo, puede desanimarnos. Y seamos sinceros, a veces hay aspectos en nuestro trabajo que simplemente son tediosos y monótonos. De esta manera, usar dones y talentos, para hacer del mundo un lugar mejor.

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