LA GUERRA DE RUSIA

Amaury Carrola

José Miguel Castro Carrillo

La guerra entre Rusia y Ucrania, iniciada en febrero de 2022, es el mayor conflicto convencional en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Se trata de una guerra de desgaste donde las tropas rusas mantienen una ofensiva activa en la región del Dombás, en el este de Ucrania, mientras que Ucrania ha intensificado sus ataques con drones y misiles dentro de territorio ruso, incluyendo Moscú y Crimea.
La invasión a gran escala comenzó impulsada por las tensiones geopolíticas tras el colapso soviético y el creciente acercamiento de Ucrania a la Unión Europea y la OTAN, por lo que ambas naciones mantienen una guerra aérea continua, con miles de drones y misiles cruzando las fronteras, afectando severamente la infraestructura civil y energética.
Este conflicto ha dejado decenas de miles de muertos entre civiles y militares y ha generado una crisis de refugiados masiva en Europa, y gran parte de la comunidad occidental, liderada por Estados Unidos y la Unión Europea, ha brindado asistencia militar a Ucrania e impuesto fuertes sanciones económicas a Rusia.
La guerra está en el aire, con drones y defensa antiaérea colapsada, por lo que Ucrania está llevando la guerra a Moscú, con ataques masivos, como los golpes a la refinería Gazprom Neft dos veces en una semana. Esta es una de las plantas más grandes de Rusia: 11 millones de toneladas de crudo al año.
Al inicio, Rusia concentró sus sistemas antiaéreos en la frontera, pero Ucrania atacó por todo el este ocupado y dentro de Rusia, obligando a dispersar las defensas, considerando que los sistemas rusos fueron hechos para aviones y misiles, no drones, de los cuales Ucrania dice haber destruido mil 432 sistemas antiaéreos rusos desde 2022. Esto, sin contar los cierres frecuentes del espacio aéreo de Moscú.
Hace un año, Ucrania metió drones de contrabando y golpeó 41 aviones rusos, con daños por 7 mil millones de dólares. La OTAN ya estudia esto como nueva amenaza: “Los países occidentales ya no pueden dar por hecho que sus territorios permanezcan a salvo”.
El impacto ha significado una crisis de combustible, con problemas de suministro en 53 regiones rusas, lo que ha llevado a que 18 provincias tengan límites a la venta de gasolina y diésel.
A nivel de tierra, Rusia mantiene ofensiva, pero Ucrania responde atacando refinerías y logística a más de 2 mil kilómetros de distancia, que han llegado hasta Tiumén, en Siberia. El objetivo ucraniano ha sido mermar capacidad de Moscú para financiar la guerra atacando industria petrolera, por lo que la respuesta rusa es seguir bombardeando Kiev.
En sus páginas, el periódico “The Wall Street Journal” reportó que el Pentágono impidió a Ucrania usar misiles de largo alcance contra Rusia desde primavera. El objetivo: acercar posturas con Moscú para un acuerdo de paz.
Después de 4 años de conflicto, Kiev ganó capacidad de atacar Moscú con drones baratos, porque Rusia no puede defender todo su extenso territorio, sobre todo cuando la estrategia se volvió en golpes para la infraestructura energética rusa en vez de solo defender líneas.
La guerra ya no es solo de tanques, Ucrania está ganando en aire con drones contra refinerías de miles de millones, y el interés de los Estados Unidos está puesto, por el momento, además de Medio Oriente, en la celebración del 250 aniversario de la independencia de ese país.
Esta guerra empezó para evitar la pérdida de influencia de Rusia en la región, mientras que Ucrania buscó su defensa, en un conflicto que tendría fin de manera rápida. Sigue porque ahora ambos lados creen que pueden ganar: Rusia con desgaste, Ucrania con drones y ayuda occidental.

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