Después de financiar su universidad vendiendo ropa, hoy ha logrado consolidar su emprendimiento, mientras sigue apoyando a otras universitarias a cumplir su sueño de terminar su carrera.
Por: Areli Noriega.
Cecilia Aldava, durante su carrera universitaria vendía ropa para poder sustentar sus estudios, lo cual disfrutaba y tenía éxito con ello.
“Todo esto inició desde que yo tenía un sueño cuando estaba en la universidad”, nos compartió. Este sueño surgió con la necesidad de vender artículos, ropa, perfumes, zapatos, de este modo, Aldava se dió cuenta de su facilidad para entablar conversación con su círculo cercano al recomendarles una prenda o accesorios.
“Yo les vendía a todos. Siempre he pensado que todos pueden ser mis clientes. Mis clientes eran los maestros, muestras, compañeras de la universidad”, agregó.
Las personas al ver el esfuerzo que hacía para sustentar sus estudios, había empatía y ayudabab en sus ventas.”En esos cuatro años y medio, yo costeaba mis estudios, pagué mi universidad de esos ingresos”.
El gusto por la moda siempre ha existido en Cecilia, le gusta ayudar a las mujeres a verse bien, sentirse cómodas y encontrar estilos en las diferentes personalidades y gustos.
Al terminar los estudios, Aldava dejó de vender por varios años y hasta hace dos volvió a las ventas con personas cercanas, mismas que fueron recomendado la ropa importada de Cecilia Aldava y así, renació su pasión por la moda.
“Lo que más me gusta es que me digan que le quedó tal cual lo imaginaba”, compartió, “me ha tocado que me dicen ‘todo lo que uso te lo compré a ti ‘ y eso es muy satisfactorio porque significa que confía en el gusto, la calidad que ofrecemos”.No es hasta cuatro meses atrás que se materializó su sueño en un local en el Centro de Durango.
“Siempre tuve la inquietud de llegar a más personas, que no sólo sea el círculo que me rodea, sino que otras personas conocieran el estilo que nosotros conocemos y conocer otros estilos, abrir el panorama”, señaló.
Pero no todo ha sido color de rosa, se han presentado dificultades como el miedo de emprender, el no tener el recurso para pagar una renta, que a las personas no les guste lo que vendes, enlistó Cecy.
“La mayor dificultad era el miedo que tenía, por eso me tardé muchos años”, dijo, “pero nunca es tarde, estoy en el momento adecuado”, agregó.No solo se trata de cumplir un sueño, sino de apoyar, de inspirar a otros para que puedan incursionar en sus propias aficiones, Cecy contrató a dos jóvenes a las que busca impulsar en sus estudios.
“Ojalá y en el camino podamos ayudar a personas que tengan sueños”, agregó.
Cecy, busca emplear a estudiantes porque ella sabe que por la limitación del tiempo las personas suelen dejar sus estudios, pues vender ropa no sólo es estar en un local las ocho horas, sino de diferentes manera vender y generar empleos, ya sea por redes sociales, con entregas a domicilio, etc.
¿Qué le dirías a un universitario que busca emprender?
“Se necesita valor para poder emprender y que no tengan miedo. Yo ya pasé ese camino, no pasa nada si te equivocas”, finalizó.